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Agosto 20920 – la boheme

Dos caminos en uno.

Este título no quiere decir en absoluto que hablaré de la famosa obra de G. Puccini ya que mis conocimientos del Bel Canto y de la Lírica en general son bastante limitados aunque sí sé que es el autor de “La Tosca” que es, además, mi obra operística preferida desde que vi dos veces seguidas la fabulosa película interpretada por Mario Lanza “El Gran Caruso”  en el cine Empire de Casablanca, en sesión permanente de tarde. Corrían los años 40 /50, y mi edad rozaba entonces  los 15 años.

La ” BOHÊME “, mi Bohemia, es mucho más modesta y genuina dónde las haya, es una  magnífica composición evocadora de un tiempo pasado juvenil y turbulento donde los recuerdos de juventud se entrelazan y tropiezan en una mente ya vetusta y decrépita.

La voz dulce y aterciopelada de Charles Aznavour te transporta a un mundo de juventud donde todo era distinto, en un tono aparentemente afónico y quebrado que pone de relieve en todas sus canciones, se llamen estas  “La Mámma”, “Que c´est triste Venise”, ” Et pourtant “,  Formidable, etc.

Vivencias, todas son páginas de un libro abierto a la vida; todos son recuerdos de épocas pasadas, pero esos recuerdos que levantarón un día el polvo de la calzada a tu paso, para perderse en la nada, siguen ahí, hoy, vigentes y actuales en tu mente, aunque ya, con ciertos atisbos de dudas e imprecisiones.

Si cierras los ojos, la dulzura de su voz, el texto, sus palabras, el mensaje en definitiva, tienen el emocionante y divino poder de hacerte recordar tu propio ayer.

Mi propio ayer se llama Casablanca, (aunque su traducciòn literal en arabe es Dar Beida que quiere decir Casa Grande , si no me equivoco). Casablanca es una ciudad blanca , cálida y soleada del norte de África, Casablanca se llama toda mi infancia, mi juventud, se llama mis amigos, mis padres, mis calles, mis juegos, mi escuela  “La Foncière”, mi Marché Central, mi 25 rue Védrines, mi Bd. de la Gare, mi Maarif , mi Place de France, mi Lido, mi Derb Ghalef y mi rue des Ouled Ziane, mi bar “La Cigale”, y, casi me atrevería a afirmar que también entran en este recuento: mi Mohamed V y sus tres hijos Hassan,  que luego sería Hassan II, mi Moulay Abdellah y Lala Aïcha… y: ¿ para que seguir con nombres que también se amontonan y que ya pocos recuerdan y otros desconocen por completo.

Deportistas de ensueño.

Entre esos nombres ya olvidados en su mayoría, o semi olvidados , legiones son todavía los que recuerdan con nostalgía deportistas tan famosos como Larbi Ben BareK (la perla negra) que jugó en en el USM, uno de los mejores equipos marroquí de mediados del siglo pasado, junto con el WAC y el RAC estos dos últimos con sus dos porteros españoles: Dominguez y Rodriguez respectivamente.

Petchou, excelente extremo del RAC cuya velocidad y aciertos emulaban nuestro legendario Gento . Otros indiscutibles son Kabbour (adornando siempre su frente con un pañuelo, al estilo Nadal. Sobre los añós 50 del siglo pasado se podía decir que  Kabbour llegó, o incluso sobrepasó, los aciertos del húngaro Kocsis, a quién llegarón a llamar:  ” Kocsis, cabeza de oro ” por sus  aciertos con el juego de cabeza. El buen toque  y juego de los hermanos Abdeslam, tampoco pueden quedar en el tintero…

Hablar de nuestro querido y admirado Marcel Cerdan es hablar de todo un campeón del mundo de boxeo, de pesos medios, derrotando en ese campeonato al americano Tony Zale que catapultó por los aires de un perfecto y demoledor uppercut pero que  perdió en un tiempo relativamente corto  a favor de Jack La Motta de dudosa reputación; encarnado años después, en la gran pantalla, por Robert de Niro. Cerdan falleció en un accidente de avión en las Islas Açores cuando acudía a EEUU para la revancha.

En ciclismo nuestros grandes héroes eran Fausto Coppi y Gino Bartali,  seguidos por Impanis, Ruiz, Geminiani, Magni, Poblet,  Kubler, Robic, Rene Vietto, Flachleitner, Van Steenbergen y el antiguo rubio y guapisimo peluquero de señoras Hugo Koblet, que la prensa calificaba de “…Le bel Hugo…”. Nosotros, niños todavía, con poco más de 10 años, corríamos a las puertas de la Vigie Marocaine (diario de la tarde) para ver la clasificación de todas las etapas de la vuelta a Francia o de Italia. Llegabamos a una hora muy temprana: las distancias eran por entonces relativamente cortas y, a veces nos tirabamos un par de horas, o más, hasta que publicaban con tiza los resultados de cada etapa, en una  gran pizarra, situada  al fondo y a la derecha del hall.

Recuerdo que mi padre como buen español, seguía con evidente interés las evoluciones de los ciclistas españoles en las primeras vueltas a Marruecos. En una de ellas vinieron a correr dos españoles con unas bicicletas arcáicas que pesaban una tonelada cada una. Eran el hazme reir de toda la vuelta, y  los medios, despiadados como siempre, pero aprovechando el tirón, hablaban siempre de ellos. Ellos se lo tomaban con filosófía y se lo hechaban todo a la espalda.

Ante tantas noticias demoledoras decidimos mi padre y yo mandarles mi bicicleta de carrera que pesaba muy poco, con cinco o seis velocidades, de la marca Alfonse Thomann (la misma que tuvo mi padre en su juventud), que mis padres me compraron en una Feria Internacional de Casablanca. Hablamos con los patrocinadores, y la bicicleta salió rumbo a la etapa anterior al temido Tizi-N´test.

La “Vigie” habló de ello diciendo que la Colonia Española de Casablanca había enviado una bicicleta más acorde con un Tour, en lugar de los dos elefantes que traían los esforzados corredores españoles. Desilución, el cuadro era pequeño y, tras intentarlo tuvieron que desistir de la bicicleta.

Terminada la vuelta que creo ganó el portentoso atleta argelino Zaaf, mi padre los invitó a casa y tuvimos una velada muy agradable hablando de España y de Marruecos. Quiero recordar que los dos chavales eran madrileños y que trabajaban en la ” Azucarera Española “… Corrían los años 50.

En una de las vueltas a Francia el hermano de Coppi (Serse Coppi) falleció a consecuencia de una enfermedad que habìa contraido en Africa (aunque en Internet dicen que fue por un accidente que tuvo en la vuelta – quiero creer que uno fue consecuencia del otro aunque no puedo afirmarlo) – El campeón quedó muy afectado, estuvo a punto de abandonar y todos dudaban de su capacidad para remontar el vuelo sin embargo, preguntó cual era la etapa más dura y temible; cuando se lo dijeron, contestó : “…esa la ganaré yo…” – Y, así fué. Esos son los grandes campeones de legenda, que todo casablancais, recuerda con evidente nostalgia.

Nostágicos y emblemáticos lugares por sus andaduras e historia.

La ” Vigie ” estaba casi frente del Marché Central (mercado), en pleno Bd, de la Gare (Hoy, Bd. Mohamed V ), dónde por cierto acaban de inaugurar, hace pocos meses, un  moderno y lujoso tranvía eléctrico que recorre, hasta que yo conozca, el largo trayecto desde la antigua place Place de France, hasta la antigua Place Albert I y la fábrica de Cerveza “La Cigogne”, cerrada desde hace larga fecha, ya que el Corán prohibe las bebidas alcohólicas a todo musulmán que abraza la religíon islámica.

En la place de France, lindando con el  Bab Marrakech (Puerta de Marrakech) el famoso reloj o mini- aljama (torre), dónde, por aquellas fechas, se ponían asiáticos a vender corbatas , cinturones, calcetines y pañuelos, todo alrededor de ese pequeño y emblemático minarete dando nombre por añadidura a la larga calle que está frente que se llama Rue de l´horloge, paralela al antiguo Bd. de la Gare o Mohamed V como se llama ahora.

Frente de ese minarete y haciendo esquina con la rue de l`horloge sigue aún, al día de la fecha, el ya célebre e histórico  Café Glacier con su gran terraza en la amplia acera, dónde se reunían la mayoría de los refugiados políticos, españoles en su mayoría, y prisioneros de guerra italianos que había desparramado a los cuatro vientos, la cruel y sangrienta Segunda Guerra Mundial y la no menos sangrienta y fraticída guerra civil española.

No podemos olvidar que Marruecos como casi toda Africa del Norte era entonces  protectorado francés y que la población de Casablanca en 1953 pasaba del millón de habitantes… con más de 200.000 refugiados políticos. Hoy, se ha disparado pero no puedo dar cifras reales porque cada vez que lo he preguntado, en mi último viaje, me daban cifras distintas. Personalmente pienso que Casablanca, hoy por hoy puede llegar fácilmente a la enorme cifra de 7  u  8 millones de habitantes o más, ya que la parte alta del Maarif, le Belvedère, el Oasis, Anfa, Ain Sebaa,  Ain Diab, Dar Bouazza (?) , la Corniche, Fedala (Mohammedia)  y Oukacha eran en su mayoría, zonas de chalet o bastantes despobladas y por lo tanto  con bastante menos habitantes por Kilómetro cuadrado. Hoy podemos considerar que Casablanca, capital económica de Marruecos es un enorme panel de abejas dónde cada habitante es consciente de su cometido y su quehacer diario.

En la memoria de todo  “vieux casablancais” queda y quedará presente la desaparecida “Palissade”, frontera teórica entre el Casablanca moderno y la Medina, dónde hace 50 o 70 años vendían ropa usada que venía de America; dónde por cierto mis padres me compraron una preciosa chaqueta gris perla, cosida con gruesos puntos de hilo blanco vistos,que hacían la envidia de mis todos mis compañeros de trabajo. Mi centro de trabajo “La Paix Africaine” (seguros) en el Bd. Brahim Roudani, lindando con el bar “La Cigale”, era un poco la Sociedad de Naciones ya que  el personal estaba compuesto por franceses en los puestos  directivos, como es normativo en estas lides… pero, eramos legión de españoles, portugueses, arabes (sólo un par de ellos) y judíos, en los puestos subalternos.

Mezcolanza y realidades , en un lento  caminar hacia el entendimiento, entre nacionalidades, etnias y religiones.

Frente de La Paix Africaine  había un cuartel de soldados (franceses) y, posteriormente ya en mano de los musulmanes, ese Centro pasó a ser la sede de la Policia durante unos años hasta que fué trasladada un poco más arriba dónde empezaba realmente por aquellas fechas, le Maarif.

Hablando de nacionalidades quiero puntualizar que no entiendo muy bien el conflicto Israelo-palestino o la franja de Gaza, y todo ese revuelo en Oriente Medio, al no ser por unas ocupaciones territoriales o afán de poder de algunos ya que para mi, para el país que conozco (Marruecos) tan bien como el mío propio, la convivencia entre musulmanes y hebreos siempre ha sido ejemplar, por lo que pienso consecuentemente que son poco los marroquis que rechazan sistemáticamente al pueblo trabajador y sumiso judío como además,  ellos mismos lo son. La propia historia antigua de España se nutre de sabias eminencias intelectuales árabes y semitas sin ningun tipo de discriminación racial, equiparando y compartiendo sus vivencias, conocimientos y sabiduría, en la más completa armonía.

Días pasados he visto una película que confirma mi punto de vista. Genial película interpretada por el gran actor egipcio Omar Shariff y un niño hebreo cliente de su pequeña épicerie (tienda de comestibles y otros articulos necesarios en toda casa). Una gran amistad une al hombre y al niño cuyo padre termina suicidandose por razones económicas. El veterano actor adopta al niño y en su último viaje lo lleva a su tierra (desde el Sur de Francia hasta las proximidades de Bizancio, Constantinopla o Istambul como le quieran llamar.) En su lecho de muerte el árabe deja en herencia al niño judío su pequeño negocio cerca de Marsella y le regala su preciado Corán, fuente de todos sus sabios conocimientos… Estamos hablando de nacionalidades distintas y para muchos antagónicas, y que decir de las religiones… Sin embargo, el buen hacer de la sabiduría, barre y eclipsa en todo momento cualquier absurdo movimiento idealista.

No pretendo politizar estas memorías pasadas y presentes pero el tema ha surgido  en mis recuerdos a raiz de un hecho trascendental que me ocurrió cuando trabajaba en La Paix Africaine.  Un muchacho, compañero de trabajo, hebreo muy joven con clase y muy buena formación, viene un día a verme y, me dice lo que ya había oido por la radio (no teníamos televisión por aquel entonces). Las FAR ( Fuerzas Armadas Reales) marroquis buscaban candidatos para el ejercito marroqui haciendo también  referencia a los Judíos (repito: árabes y judíos eran uno… por lo menos para mi, y por lo visto también para las autoridades marroquís, por esas fechas). Y me preguntó como veía yo eso, y que consejo podía darle…

Mis pensamientos apolíticos y el conocimiento de “mi gente”, respondió por mi: le aconseje que hiciera la solicitud ya que considero que si vives en un país tienes que ser más local y responsables que los propios lugareños ya que ese país, esa ciudad, te habre una puerta a la felicidad, se llame esta trabajo o bienestar. En decisiones tan sublimes el regateo no existe; o te mojas o te retiras…

Días pasados un consejal o diputado australiano  dío un discurso al respecto diciendo mas o menos lo que digo mas arriba. “…el emigrante que desee quedarse en Australia, tendrá que acoplarse a las normas establecidas en el país…” aunque  quiero matizar que al día de hoy emigrar a Australia se ha convertido en un “casi imposible” por las medidas adoptadas por el gobierno que veta drásticamente la entrada a todo emigrante, se llame esta la VISA, impuestos descomunales al empresario que contrata un extranjero, independientemente de que, si un australiano tiene los mismos valores que tú, el permiso de residencia te viene denegado per se. Después de tantas trabas y restricciones pienso que resulta frívolo, y casi fuera de lugar lo que dijo el Ministro, ya que el bozal lo suelen poner las autoridades australianas antes de que ocurran los hechos…

Me he enterado hace poco, que al parecer la entrada en el país de una chica autista  inglesa, que iba acompañada de sus padres fué rechazada por las autoridades competentes, a pesar del revuelvo que se produjo a nivel internacional. Si eso es cierto, las teorías del Ministro se quedan cortas, muy cortas, al momento del cierre del candado. Eso es exactamente lo que pensaba Hitler pretendiendo hacer de la raza aria, una raza superior…

Volviendo a mi joven compañero de trabajo, ese chaval, siguiendo mis recomendaciones rellenó su candidatura. A los pocos días la radio Marroqui, anunciaba que un Judio se había presentado como recruta del ejercito Marroquí. Este compañero vino a verme nuevamente, y me dijo con un mar de dudas: “…si mi hermano se entera que soy yo, me mata…” – No fué para tanto, y la cosa quedó ahí, sin más. Pero el hermano núnca supo que ese candidato era su hermano.

Juegos de niños.

Retomando el tema de ciclismo: podemos decir que a nivel nacional, teníamos los hermanos Orlando que corrían todos los años la vuelta a Marruecos cuyo taller/garage estaba en el Bd. de Marseille casi frente del cine Lux. Un poco más allà, y haciendo esquina estaba un comercio llamado Assaban, dónde compre mi primer pistola “solido” – una joya en esa época para cualquier niño. Era un Colt 45 a tamaño niño. La misma pistola que cita  Joseph Joffo en su  magnífica y entrañabla novela ” Un saco de canicas “. Era la posguerra del 40/45 y los juguetes, las chucherías, los pasteles, las galletas, y un largo etc. no existían o estaban drásticamente racionados.

Hasta ese momento nuestras pistolas, espadas y puñales eran de madera y, la mayoría de las veces hechas por nosotros mismos. Auténticas “simulaciones” como diría la Cospedal, y respirabamos hondo cuando algún padre, de algún niño, tomaba parte en el asunto. Esos artilugios eran entonces perfectos para nuestros ojos infantiles, porque además tenían gatillo y estaban pintados de negro…En cuanto a nuestras pelotas, eran de trapo, hechas también por nosotros mismos con el beneplácito de nuestras madres que nos daban los trapos para esos quehaceres…. Trapos que tampoco abundaban. Aunque, en honor a la verdad, ellas, nuestras madres daban el último toque de sabios cosidos remendones a nuestras pelotas de trapo…

Hasta tal punto no había de nada que ante la dificultad de encontrar cámaras y cubiertas de ruedas de bicicletas, alguién ideó la rueda compacta-maciza, hecha con gran cantidad de arandelas de gomas perforadas en el centro y mantenidas entre sí, e interiormente, por un alambre de hierro o de acero que encajaban en la llanta. Eso es muy significativo, si tenemos en cuenta que Francia e Italia fueron siempre los grandes constructores de bicicletas, pero tambien es cierto que el momento no era idoneo para construir bicicletas…

Los tiempos eran malos, no había de nada, todo estaba racionado, las economías muy escasas y nuestras madres tiraban de ingenio para ponernos un plato de comida caliente todos los días. Pero, nosotros los niños nos conformabamos con muy poco, poquisimo. Éramos despreocupados y felices, y el porvenir  no nos preocupaba lo más mínimo, quedaba mucho camino por recorrer; para eso estaban nuestros padres, a pesar de que ellos también sufrían, tenían sus limitaciones y sus recorridos, tanto económicos como de edades se diluían en el tiempo y eran cada vez eran más cortos; y las soluciones. a decir de los medios de comunicación, a años vista.

Recuerdo que cuando vivía en el 25 de la  Rue Védrines, inmueble de dos o tres plantas, mis vecinos de la primera planta, la familia italiana Campeggi cuyo padre era arquitecto, tenía un hijo que se llamaba Jojo. Jojo, tenía unos dos o tres años más que yo y, cada medio día, después de las clases de mañana (entonces la jornada del estudiante era de 8 a 12 y de 2 a 5 y, los que se quedaban para el estudio: una hora más para hacer los deberes en clase) jugabamos al futbol en el pequeño patio del inmueble. Dos jugadores, dos porterías, y un horario super limitado pues a las dos entrabamos nuevamente a la escuela.

Breves pinceladas de la educación personal e impartida.

En Casablanca, en materia de estudios, como supongo en todos los países del mundo, no regalaban nada. Nos acostumbraban, eso sí, desde muy joven a tener unos horarios de clase que desafiaban la ley de la gravedad. Posiblemente querían que el joven se fuera acostumbrando a lo que es realmente la vida del ser humano; dividir las 24 horas del día en tres lineas maestras de ocho horas cada una: Trabajo o escuela en nuestro caso, Comidas, meriendas y ocio, y las ochos horas restantes descanso. Con la realidad aplastante que si te distraías en alguna de esas tres fases, tendría que “pagarla” con otra.

De cualquier modo , 8 horas de lunes a viernes y 4 el sabado, (44 horas de clase presencial), independientemente de las tareas y lecciones, a estudiar, para el día siguiente, pienso que es una pura burrada para un niño de 9 o 12 años. Pero bueno, el sistema era ese. Ahí también existía el ” lo toma o lo deja “. Quiero recordar que el sistema educativo francés es muy rígido y estricto en todo los sentidos, de lo cual, más tarde te alegras ya que es el equipaje de llevarás toda  la vida a cuesta y, en ciertos aspectos, te diferenciarán de los demás.

Con respecto a la educación, porque ciertos valores de las personas no dependen exclusivamente de los Centros Escolares ni de la rigurosidad en ese aspecto de los estudios. Esa educación y respeto hacia los demás depende casi exclusivamente de los padres. (He conocido a lo largo de mi vida, eminencias intelectuales que eran bastos, endiosados y sin un gramo de tacto ni de educación). Sin embargo a pesar de defender lo que digo mas arriba, un día tuve la más desagradable vivencia que puede tener un mozalbete en plena pubertad.

Quedé citado en el Centro de una Universidad de Casablanca (l´Ecole Industrielle) con mi amigo Pierrot a una hora definida, pero como no llegaba, fuí hacia su aula para ver si había salido ya o no. En un largo pasillo típico de toda universidad, totalmente vacio, dónde el único ruido que se oía era el martilléo de mis pasos en la baldosa, me cruzo con un señor que venía en dirección contraria cargados de hojas, probablemente para corregir y, distraido en mi  búsqueda, paso por su lado sin saludarle; ese señor, alto y muy bien trajeado (era verano, yo iba con camisa y mangas remangadas) se vuelve a los dos o tres pasos, me saluda y me pregunta dónde voy.

Ese saludo que correspondí me conmocionó en extremo, ya que  tengo muy a pecho que el principio base de la educación es que el más joven salude el primero (yo podía tener unos 17 años y el otro más de 40 a buen seguro).  si uno va además trajeado como un señor y el otro en mangas de camisa, creo que todo queda dicho…Los siete colores del Arco Iris quedaron minizados comparados con los colores mi cara.

Cuando me reuní con Pierrot, le conté lo que me había pasado y le comenté que estaba completamente traumatizado. Hizo las preguntade rigor: Que edad aproximada podía  tener, si era alto o bajo, como iba vestido, gordo, delgado, morano etc… y, cuando le dí todas las coordenasas me contesta: Es el Director. Francamente, aún recuerdo que me sentí muy mal. Era, como digo una y otra vez, otra época,  el joven por deferencia tienía que saludar primero. Hoy, la mitad de la gente te dirá que el que tiene que saludar primero es el más viejo, «para dar ejemplo» – Como verán los enfoques cambian con el tiempo…

Giorgioooo, a m’añé

Como digo más arriba, en esos momentos, las pelotas eran todavía de trapo, los tanteos espeluznantes a pesar del poco tiempo y, de vez en cuando la ventana de la cocina de los Campeggi, se abría desde la primera planta, y la madre de Jojo, italiana de pura cepa, lanzaba su grito de guerra: “…Giorgiooooo a m´añé…” (Jojo, a comer) – Jojo no hacia ni puñetero caso aunque contestará siempre e indefectiblement entre carrera y regateos: “…Oui M´an…” y la cosa quedaba ahí. A la quinta o sexta llamada, ya despotricando la madre y el hijo, por motivos distintos, el niño porque dejaba el partido que a lo major iba perdiendo y la madre porque se enfriaba la comida. Jojo subía las escalera que se las pelaba… y un silencio sepulcral inundaba el pequeño y hasta ahora concurrido patio de vecinos.

Ese, constante “Giorgioooo…a m´añé…” se me quedó grabado en la cabeza de tal manera que ha pesar de  los 70 años pasados creo que no existe un día en mi vida actual que no repita esa diminuta frase. Un día, hace de eso unos 15 años o más, mi tía/suegra le pregunta a mi madre: “…Oye Josefa, y eso que dice tu hijo de “a m´añé” que quiere decir ?…” – Contestación de mi madre:  «…Bueno, eso mi hijo lo emplea para todo, cuando se va a la calle, cuando va a comer, cuando se va acostar, cuando va a ducharse, cuando va al médico etc… o sea, que si no intuye lo que va hacer, pues la verdad es que no te enterás…»

Lo que más me agrada es que mi hija, mi hijo y, a veces hasta mi mujer ya han tomado el relevo. Eso me  estimula y me sitúa otra vez en ese patio enano disfrazado de terreno de futbol oyendo nuevamente la voz de Mme. Campeggi , en tono distinto claro, cuando me lanzan, ellos también, un “…a m´añé…” Que, como es normativo y siguiendo la estela del maestro; en la mayoría de los casos, casi nunca se refiere a alguna comida…

Futboleros y sabuesos de pacotilla….

Las primeras pelotas que botaban que llegaron a nuestras manos fueron las de tenis y nos dabamos con un canto en los dientes cuando teníamos una de esas ansiadas pelotas. Todo un lujo hasta tal punto que cuando llegaron los primeros balones los encontrabamos gordisimo e incómodos; tardamos siglos en aceptar y acoplarnos a esos demasiado gordos, pesados e incómodos balones de futbol.

Esos balones no se parecían en nada a los de ahora, eran pesados, enormes, tenían quiquette (?) , valvula (?) que teníamos que disimular quedando la cámara dentro de un cuero cosido toscamente. Con el balón inflado y terminado ese trabajo, teníamos que poner el cordón de cuero que apretaba el conjunto. Sin embargo la protuberancia que hacía  la quiquette y el grueso cordón te daba que pensar al momento de dar un cabezaso. Si el cuero se rajaba en uno de los costurones, ibamos al zapatero remendón, casi siempre hebréo, para que cosiera las costuras deterioradas o pusiera una malla entre el cuero y la cámara, al estilo de los mejores cirujanos actuales, cuando operan una hernia, un mioma o algo por estilo. Era un trabajo morrocotudo ya que había que coserlo a través del ojal  por dónde se metía la quiquette, o volver el cuero como un calcetín…Esas competencias salían ya de los conocimientos de un niño.

¿ Por qué esas pelotas de tenis fueron las primeras que llegaron a mano de multitud de niños en ese país maltrecho por los efectos de una guerra despiedada ? Porque al final del Oasis entre otros (lujoso  barrio de chalet), antes de llegar al único aeropuerto  que había en Casablanca, girando a la izquierday en una fresca y envidiable calzada arbolada habia un Club que llamabamos ” Le Club Anglais ” – dónde esos señores pasaban sus fines de semana en ese idílico lugar y dónde a veces me llevaban algunos familiares…

Ahí, con campo de futbol, tenis, verdes prados, sala de juegos de mesa y lectura, cafetería en alto se jugaba mucho al tenis y ya sabemos que las pelotas tiene una vida limitada. Hace 60 o 70 años esa vida era bastante más limitada. Cosa curiosa porque todos sabemos como  quedó el Reino Unido después de los destrozo impuestos añ Reino Unido por el enemigo por medio de sus mortíferos cohetes no tripulados V2 creados por el Alemán Von Braun, que los americanos se apropiaron al final de la contienda y partícipe numero uno de la primera bomba atómica  si la memoria no me engaña; pero ahí están los hechos, y las pelotas de tenis y los balones de fulbol también…

Otro de nuestros juegos favoritos era la confección “des charettes a roulements” (carros de rodamientos) que agudizaba nuestra creatividad e ingenio, ya que nuestros Ferrari se perfeccionaban día a día. Para un chaval, en esa época, encontrar 4 rodamientos  era toda una epopeya, tres o cuatro tablones de madera, otra odisea y, cuando teníamos toda esa materia prima, intervenía el buen hacer e ingenio de todo el “equipo técnico de la escudería”… cuatro o seis chavales aportando cada uno su ingenio y su idea. El hallazgo de las puntillas era otro dilema…En cuanto al taller cualquier portal de la casa de alguno de la pandilla era perfecto.

La rue del Ouled Ziane era nuestra ferretería particular. En el espacio que ocupa el final de la rue Vedrines (la calle dónde yo vivía) y la calle del cine Rialto habían unas naves de  negocios que recibían mercancia embalada en cajas de madera. Los operarios abrían esas cajas y las puntillas, a cual más doblada, caían al suelo y se hundían literalmente en el alquitrán del asfalto ayudado por el paso de los carruajes y el recalentamiento solar.

Pero eso, para nosotros, no era problema. Armado de una pesada piedra a modo de martillo y una punta metalica, casi siempre una descomunal puntilla, que no sé de dónde diablos salía, destripabamos literalmente el embutido  azfáltico y nuestra puntilla, mediante un descarnado harakiri en la calzada, veía nuevamente la luz del día para iniciar una nueva andadura de…clavo. La tarea era dura porque esas puntillas recuperadas necesitaban una restauración completa. Teníamos que enderezarlas una a una y a veces limar las puntas. Algunas brillaban por tanto desgaste debido a las llantas metálicas de los carros, tirados por caballos.

Los coches eran habas contadas, solo cuatro ricachones o gente acomodada  tenían viejos Citroen, Renault, Peugeot o Ford , aunque alguna vez aparecía un antiquisimo Mercedes,  Fiat o Panhard que parecían más una pieza de museo que un rimbombante turismo. Su parabrisa, si no recuerdo mal, era de dos cristales planos en angulo obtuso en el centro, ya que los cristales con formas curvas, era inusual o no existían, por lo menos por aquellas latitudes.

No se puede decir que los vehiculos de tracción mecanica de la época eran el onguento amarillo. ¡¡¡  No !!!, porque ellos tambien tenían sus limitaciones y salir de una avería en esos momentos no era una guinda caida del cielo. Recuerdo que un día  ibamos con los Curnier a comer a casa de un Caïd (Jefe de Distrito)  por un  sinuoso y estrecho carril de tierra y su Panhard  que había comprado de muy, muy segunda mano se quedó averiado. Solución: un caballo del Caïd vino a  sacarnos del apuro, y nosotros terminamos la caminata andando.

Hoy, puede que este hecho cause  risa pero ya en la época de «Bienvenido Mister Marshal»  (sobre los años 50) un verano vinimos a España.  Punto de destino: San Fernando de Cadiz. Desde la calle Mayor, al lado del cuartel, dónde nos dejo el autobus hasta la huerta Santa Rosa, hay un tiron. Los taxis brillaban por su ausencia, cosa normal, pero ibamos cargado de maletas. Solución: Un burro, que no Platero, vino a nuestro rescate. Como verán distintos países, distintos religiones, distintas ideologías, pero misma época; nos duchabamos todos con los mismos cántaros.

El primer coche que tuvo mi tío Manuel Murto,  Jefe Contable de la petrolera americana Mobil Oil Cie. cuya Central allí se llamaba «Socony vaccum oil Cie» situada en la Rue de l´horloge, era un renault antiquisimo, pintado de verde, pero verde, verde, más aún que el “verde, que te quiero verde” de Federíco García Lorca, ya que los arañazos los arreglaba mi tío a lo bestia, y a brochazos limpios…  El arranque con manivela daba un aire de nobleza «antic» a ese vehiculo de cuatro ruedas que dormía la mayoría de los días y las noches en el jardín del chalet de mi tío… Una auténtica y admirada  joya,  con talante de reliquia de museo… Sera por eso que a ese coche ya antiquisimo por aquellas fechas, le llamaban ” El Lagarto “. Su segundo coche: el “aplastao” era un 11 ligero (citroen)  que tenía un cuadro de mande que hacia soñar. Era el primer coche que utilizó ka policia francesa, pasando luego al Citroen 15 mucho más potente. En cuanto al tercero era un Ford semejante al los que salen en las películas de Ellio Ness, pero ese ya no encajaba con el encanto de los anteriores. Tambien ahí, podemos hablar de épocas diferentes…

También de ese sitio, de esa ferretería callejera, nos echaban los comerciantes ya que nuestro centro operativo era, en medio de la calzada y, aunque el tráfico rodado era muy escaso, tal era nuestro empeño en el buen hacer que estabamos completamente sordo para advertir cualquier tipo de peligro, aunque fuera el de un ruidoso carruajes  con llantas metálicas tirado por caballos.

Terminar nuestro charette à roulements (carro) particular requería días de trabajo, pero una vez terminado nos recreabamos viendo la obra maestra. La Mona Lisa o la Venus de Milo eran auténticas patrañas al lado de nuestro bólido. En estos casos concretos nuestros padres no intervenían… ¿…Que puede saber un padre de une charette à roulements.?..Claro que nuestro vehículo no tenía alerones, ni volante, (que reemplazabamos sabiament con una cuerda atada al final de cada eje delantero), ni ruidosos tubos de escape, que compensabamos con el chirrido de los cuatro rodamientos, ni techo, ni amortiguadores ni nada, pero la linea era perfecta. La carrocería tenía el más genuino color de la madera, no siempre muy bien pulimentada y fueron muchas las astillas que se clavaron en nuestras manos. Siempre dijimos que pintado de rojo sería el no va más, pero ni vendían pintura y, si la hubiera habido,  el precio era inalcanzable para nuestros vacios bolsillos de pantalones cortos…

Nuestra pista de pruebas se limitaba a la Rue Guynemer justo frente de mi casa de la rue Védrines. Era una calle ancha,  no muy larga pero sobre todo maravillosamente azfaltada y ligeramente en pendiente. Al principio nuestros vehículos eran mono plaza (tipo de los formula 1, pero nos dimos cuenta que había que esperar demasiado tiempo para que pudieras ponerte al frente de la cuerda que servía de volante de uno de esos vehículos. Reunión de ingenieros y se alargó el habitáculo para circular dos personas; Igual que un coche de verdad: Uno pilotando y el otro de copiloto, pero detrás. La  propulsión o tracción era por medio del prolongado empujón de uno o dos compañeros.

Daba gusto ver salir disparado el bólido bajo el impulso de los amiguetes…Lo malo era que al llegar al final de la rue Guynemer había una calle perpendicular de adoquines, lo cual obligaba al conductor a girar bruscamente, ya que apurabamos siempre hasta el final de la calle y, con esa brusca maniobra de última hora, los ocupantes salían disparados rodando por los suelos…Nuestra ropa, nuestros codos y rodillas no siempre salían muy bien parados; pero.. ¿ Y el gozo de conducir un Ferrari ? – eso no tenía precio. Si no girabas a tiempo, te comía los adoquines… Recuerdo que mi madre me decía «… a ver si un día tengo la alegria de verte las rodillas o los codos sin sangre…»

Dos generaciones de Juventud perdidas.

Hoy, cuando veo esa juventud, tan bien preparada diga lo que diga el Ministro de Cultura,  con sus ridículas notas medias, no puedo por más que mirar a mi alrededor y ver un tsunami juvenil sentado en cualquier parte, ensimismado en sus teléfonos mobiles, sus ordenadores, tablets etc. contandose patochadas diferidas y riendose solos delante de ese enano negro que todo lo puede: ” El teléfono “.

Las noticias te dicen que el porcentaje de niños gordos en España, es demasiado elevado pero que nos salvamos porque en America el porcentaje es más elevado…  Vaya gilipollés y consuelo de tontos. Francamente me da pena y pienso que sera por eso que se dice “…que épocas pasadas fueron mejores que las actuales…” Y, es también por eso que digo que núnca cambiaría mi niñez pasada por una niñez actual, que considero pasiva y con ua visión de futuro algo descontrolada, desconcertante y amorfa, a pesar de la indudable preparación que tiene la juventud actual.

Dos etapas: de niño a  hombrecillo.

Recuerdo con cariño cuando mi madre me sacaba de la cama y me vestía. Esa era mi primera infancia. Me gustaba el pantalón bien subido para que no tuviera fondillos y,  tanto y tanto le protestaba que, un día me levantó literalmente del suelo tirando del pantalón hacia arriba. Eso me curó por completo aunque siempre, a través de los años seguí con esa manía de llevar los pantalones al estilo blue jean,  como lo llevan las chicas, bien ajustados y sin fondillos.  Hoy mi relativa delgadez y la edad provocan el mismo efecto, pero ante lo irremediable diremos lo que dice el filósofo: “…Nobleza Obliga…”

Como no recordar por esas mismas fechas las dos o tres magdalenas que me daba mi madre por la mañana, con forma de concha de vieira, que me comía, camino del colegio y que llegue a odiar. Las 4 o seis prendas que me ponía mi madre para no resfriarme. Quién no se acuerda de los primeros pirulís que comprabamos durante el recreo, (a pesar de la prohibición de salir del Centro Escolar… (pero la tienda estaba tan cerca… solo cruzar una calle estrecha, sin tráfico ni nada, pero la cola de “clientes” era enorme y a veces la sirena de la escuela para entrar en clase nos pillaba todavía en la cola…)

Los había de cuatro colores: Malvas, amarillos, verdes y rojos, pero la verdad es que no se diferenciaban mucho los unos de los otros…Como no recordar las cuatro o cinco clementinas que me daba mi madre de postre para que a las dos de la tarde,  también camino del colegio La Fonciére, fuera sembrando la calle de cascaras de clementinas a base de patadas (un entrenamiento futbolero, como otro cualquiera).

Nuestra busqueda por la notoriedad, por ser un hombre, por ser el mejor, por ser el número uno, comprometidos con nosotros mismos, buscabamos las colillas de cigarro que cojiamos  del suelo y, con unas cuantas, liabamos  nuestros propios cigarrillos.  No es acaso mejor eso que las noticias televisivas de hoy, que nos dice que una niña de 13 años ha grabado un video porno con una niña de 3 años… ¿ Siguen las dudas referente a lo de antes y lo de ahora ? Es cierto que lo nuestro era una guarrada, pero lo de ahora no tiene calificativo. Más  adelante nos enteramos que las farmacias vendían cigarrillos enboquillados de eucalyptus (menta); una salvación para nosotros, podíamos fumar a la vista de todos; además de que  era muy bueno para los bronquíos…No fumabamos, preveníamos enfermedades de las vías respiratorias…

 El ciclo de la percepción, de la vida y de la muerte, en un planeta llamado Tierra.

Que es en realidad donde todo empieza y todo termina; en la tierra…

Todos esos entrañables recuerdos dónde los haya, todos esos nombres, todos esos lugares que pateastes una y otra vez, todo ese escaparate de “mitos” que llenaron tu juventud, hacen parte de tu bagaje, de tu cultura, de tu ego, de tus sentimientos, tus sufrimientos y tus alegrías, son los entrañables amigos que te acompañarán toda tu vida, por dilatada que sea. Ellos se convertirán en tu fiel manada, te arroparán en todo momento y, quién sabe si en algún momento, te ayudarán e incluso te protegerán en cierto modo. Serán un espejo, un referente, serán un poco tú y, a ciencia fija, tú serás un poco ellos, tu ciudad, tu juventud: Casablanca. O, dicho de forma simple para mejor entendimiento: “… El fiel amigo y Hermano Mayor de tu propia y personal cofradía…”

Algún curioso te preguntará que tiene que ver la canción de Charles Aznavour contigo y tus propias vivencias y la verdad es que todo ser humano, incluso pensarìa que cualquier animal tiene sus propios acomodos, sus propias costumbres, sus propios hábitos, su propia “cultura animal “- probablemente genes de sus antepasados. Pero iría más lejos aún, las propias plantas poseen rasgos de sensaciones, vibraciones y costumbres. Investigadores norteamericanos demostraron cientificamente los altos y bajos que se producen en las plantas cuando se altera de alguna forma, su cotidiana quietud.

Un señor que tenia unas plantas raquíticas y enfermas en su ventana, se fijo que las de un vecino eran hermosas y respiraban vitalidad – Un buen día decidió preguntarle que hacía para que estuvieran tan bien, y las suyas tan mal. Tras aclarar que procedían, los dos, de manera similar, el de las plantas enfermas oyó la respuesta màs sorprendente del mundo: “…Le hablo a mis plantas…”

Este Sr. que se tomó esta contestación a broma: se enteró a los pocos días que unos científicos estaban haciendo unos estudios a base de electrodos y vibraciones eléctricas sobre el estado animico de las plantas, si sufren, si ven o presienten, sus temores, su bienestar etc. Se puso al habla con los invertigadores que le invitaron a una pueba presencial que iban a efectuar en otro Estado de los Estados Unidos. La prueba consistía en hacen entrar separadamente en una gran sala diáfana tres señores, por separado y uno detras de otro, con la misión específica de que uno de ellos, en un momento definido, tenía que arrancar una planta de su maceta…

Estas plantas estaban conectadas con sensores o electrodos en puntos vitales de las plantas , tipo electrocardiagrama o máquina de la verdad; y  la lectura final de la prueba daría la respuesta correcta diciendo con las «puntas»  en el gráfico las reacciones de las tres plantas, y cual de los tres señores fué el causante del atropello.

En realidad ese estudio consistía en tres fases muy distintintas:

La primera consistía en hacer entrar los tres hombres por intermitencia para demostrar que las plantas eran receptoras de esas entradas en esos momentos precisos,  y cual serían sus reacciones en cada momento de la prueba. Se podría considerar un poco como cuando estas sentado en un sitio muy tranquilo y un desconocido entra en el lugar donde tu estas… Por instinto o por curiocidad, siempre, levantarás la cabaza  para ver quien ha entrado.

En la segunda etapa, uno de los tres hombres arancaría literalmente una de las plantas de su maceta. Esta emitiría señales de estrés que se podría comparar con el quejido del hombre que están matando y en esta segunda fase, las otras dos emitirian señales muy distintas a las emitidas anteriormente ya que de alguna forma fueron testigos del atropello.

La última y definitiva prueba fue de hecho la más interesante: los tres hombres entraron en la sala con orden invertido y las  dos plantas  restantes sufrieron una gran alteración en sus secuencias – pero las puntas del diagrama se dispararon cuando entró el  hombre «malo» que las dos plantas restantes acusaron a la par e enequivocadamente.

El científico encargado de llevar a cabo esa investigación, estudio in situ los diagramas y sin titubear dijo cual fue la planta arrancada y cual de los tres hombres fue el causante…No cabía duda, el acierto fue total. Las plantas habían hablado,,,

El hombre de las plantas enfermizas regreso a su casa y pidio disculpas a su vecino de quien se había mofado cuando le contestó » que  le hablaba a sus plantas «.

Tengo unos gatos que, cuando les acaricio se ponen mimosos, pero cuando les susurro unas palabras al oido, se ponen de inmediato a ronronear. Sin por ello pretender filosofar,   ante pruebas tan evidentes: ¿ Se puede ignorar o dudar de la fuerza de  «La Palabra» en la forma que sea en todos los aspectos de la vida, humana, animal o vegetal, que nos rodea ?

Qualquier agricultor puede contar mejor que yo sobre los efectos benefactores de la música en el campo… y si sigues con dudas al respecto, cambia simplemente una maceta de lugar y veras como esa planta sufrirá una alteración., a mejor o a peor. Los incredulos te hablarán de fotosíntesis, abono, calidad de la tierra o algo por el estilo. Pero existe una realidad que dice que todo ser viviente tiene su propio Modus operandi.

Balance entre dos épocas.

Dicen los viejos, o mejor, decimos los viejos, que épocas pasadas fueron mejores que  las actuales y, francamente, yo tambien pienso lo mismo. ¿ sería lógico pensar que sin los grandes avances tanto en cultura, como en medicina, técnicas industriales, automoción, electrónica, estado de derechos, políticas sociales, bienestar en general, los múltiples descubrimientos en todos les sectores, etc. se pueda pensar que en épocas pasadas, el mundo era mejor ?

Yo, personalmente no cambiaría por nada mi juventud pasada de hace 60 o 70 años atrás por las despistadas, sin rumbo y maltrechas juventudes actuales, cuando, por suerte o por desgracia, son en realidad las más cualificadas pero las menos reconocidas y ayudadas en esta absurda competición de una sociedad económicamente politizada en todos los  aspectos.

La respuesta es sencilla y cae por su propio peso: Como dice el cantante: eramos locos, teníamos  menos de veinte años. ¿ Que problemas tiene un chico en plena juventud? Si exceptuamos desengaños amorosos de pasiones veraniegas, y poco mas…Todo transcurre en perfecta armonía con los valores, sensaciones y turbulentos impulsos de cada joven, pero, por desgraciada, los momentos que vive la juventud en la actualidad no son prometedores y repercutirán, a corto, mediano o largo plazo, en una  visión de futuro descarnada y caótica. Una o dos generaciones estrarán “tocadas” a vida…

Con un poco de suerte, y con el tiempo, esos valores serán imborrables, te formarán, y crearan tu propia personalidad, forjarán tu mente y tu cuerpo. Con esa edad juvenil las preocupaciones, sean de las indoles que sean, serán menores y tu visión de futuro sera clara y nitida aunque por desgracia no todos esos impensables proyectos se materializarán a través del tiempo. Pero tú seras siempre tú, y tu larga experiencia te abrirá puertas y te enseñará a superar cualquier bache, por doloroso que sea, a pesar de tus primeros tropiezos y visicitudes iniciales.

Nuestro sello particular, nuestros credenciales, en esa época, era llevar colgados al cuello nuestro tirachinas, hecho de la manera más rústica del mundo, y por nosotros mismos. Encontrar una cámara de coche vieja rozaba lo imposible, y nuestros paseos por los bosque buscando un tronco perfecto  para la realizaciòn del artilugio era el pan nuestro de cada día. Hoy cualquier policia pararía » al terrorista» – porque, sea dicho de paso, ¿ habrá más terrorista que un niño de 9 o 11 años ? y le confiscaría su “arma arrojadiza…” aún no siendo arma de destrucción masiva… Más tarde cuando rozabamos el portal de la pubertad llevabamos colgado al cuello muestras botas de futbol y cualquier calle, cualquier descampado reunía todos los requisitos para convertirse en un buen terreno de futbol.

Las porterías se confeccionaban con sorprendente  rapidez. A la salida de la escuela primaria, los jerseys, le cartable (la mochila? las carpetas, los abrigos se amontanaban en dos lugares distintos y ya teníamos portería…

No obstante teníamos lugares preferentes como la “Petite Gare” (que por cierto núnca conocí allí una Estación de tren o del tipo que fuera, pero los viejos de la zona nos decían que un día, allí hubo una.  Era un gran descampado en bajo, a orillas del Bd. de la Gare que desembocaba casi en lo que hoy es la Avenue des FAR – lugar dónde por cierto construyeron los majestuosos Hoteles Mansour y Marhaba. y a orilla de un antiquisimo cementerio árabe, desaparecido hace décadas. Muy cerca de ahí  una pequeña explanada a modo de patio de vecino y en una de esas casitas vivía mi primer gran amor: Claudine Forteza.

Otro de los terrenos de futbol de verdad, era el de Roches Noires. Ese terreno, bastante distante, era para las grandes ocasiones, para los partidos “importantes”. Barrio contra Barrio etc…  En uno de esos partidos tuve la suerte y fortuna de jugar contra el que sería más tarde seleccionador del equipo de Francia y máximo goleador de la selección francesa en un Mundial: Just Fontaine.  Ya por esas fechas era un auténtico fenómeno y por qué no reconocerlo, nos ganaron por mucho…

No éramos nada, no éramos nedie, solo éramos unos niños con un sobrante de energía y muchas ganas de vivir, procurando siempre ser ” el mejor “, salvo en los estudios que hacíamos lo que podíamos, pero siempre con entrega, sacrificio, y respeto hacia la enseñanza, los maestros, la educación en general. Lo que hoy se vé como una cosa arcáica, pasada de moda…resulta que , pasado el tiempo, te da esa seguridad que necesitas en cada paso de tu vida

He entrado en mil detalles para poner un tambaleante broche a esta reflexión entre la canción “La bohême” y yo. ¿ Que duende se esconde detrás de esa dorada época pasada y la actual ? Ruben Darío lo dice claramente en su famosa frase “…Juventud, divino tesoro…”, sin embargo, para tí, esa juventud perdurará por los años de los años en tu mente, y siempre te acompañará, de forma mas o menos risueña o tristona, según tus  torpes e inseguros pasos parvularios, y tus actuales mermados e inseguros reflejos. Dos épocas de dudas, de titubéo, dos épocas similares; una demasiado pronto, otra demasiado tarde; dos polos en definitiva que se unen en el tiempo como lo hace el cielo y la tierra, en la lejanía…

Hasta tal punto tiene fuerza este estado que te impregna  y te marca, que son muchos,  parientes y amigos, que me han dicho un día, “…me gustaría ir a Marruecos, a Casablanca, pero contigo…” Y, muchos son también, “Casablancais” de pura cepa, y no por ello musulmanes sino más bien pieds-noirs, que vivieron allí su época dorada y me hablán con evidente nostalgia de SU particular Casablanca.

¿ Importa en realidad el nombre de tu ciudad, de tus recuerdos, de tu infancia ? – el mío se llama Casablanca , pero para otros, se llamará de distinta forma. Un día  Antonio Gala firmaba en su querida Cordoba su libro “Troylo”. Troylo, es la historia de un perro que fué su querido amigo y compañero de juegos durante toda su vida. Troylo, se escribió con el alma y el corazón del poeta. Mientras firmaba mi ejemplar le dije: “…Yo también tenía un Trylo…” – Mirandone con emoción contenida me contesta ” ¿ …Troylo, se llamaba  también tu perro… ? ” a lo que respondí: No, pero, tiene importancia el nombre ? – Me miró nuevamente y mientras firmaba  mi ejemplar me dijo con voz enternecida asintiendo con la cabeza: “…Es verdad, lleva razón…” Así son los hombres de corazón, puro oro de Ley.

Un antiguo legionario me dijo un día que existe un refrán que habla del ” mal de Africa “  y que por cierto no tiene nada que ver con la novela ” Memorias de Africa ” de la danesa Karen Blixen, que dice que toda persona que ha vivido o pisado esas doradas tierras arrasadas por un sol de justicia, el “chergui” (viento de arena procedente del Sahara), noches frías y estrelladas, guarda la imperiosa necesidad de volver a esas  atractivas tierras prometidas.

Años atrás en un viaje a Egypto, nuestro erudito guía Ibrahim Abdallah  que admiro profundamente por sus dilatados conocimientos de su país, de sus costumbres y de su gente, nos dijo que si tocabamos la primera o segunda franja de la pirámide escalonada de Sakkara con la mano izquierda, volveríamos a esos rocambolescos lugares llenos de misterios, sueños e historia. No podíamos faltar a la cita y cumplimos con el deseo. ( Tradición popular que nos recuerda un poco nuestra Fuente de Canaleta en las Ramblas de Cataluña, o la famosa Fontana di Trevi de Roma, donde, por otras fechas también cumplimos con los requisitos exigidos)…

Tal vez un sueño, una pagina no escrita de las mil y una noche ? – Tal vez, pero la realidad está ahí. Te falta aliento, tu respiración se altera, la emoción te invade y una sinuosa humedad empaña tus ojos. Vuelves a tu juventud, vuelves a tus 20 años, vuelves a tu ciudad, vuelves con tu mente a ese país que tanto quieres, que tantas alegrías te dió y que reverencias por cuanto muy pocas veces te defraudó.

El retorno del guerrero.

Unos 45 años después. El año pasado volví a mi Marruecos, volví a mi Casablanca y es ahí dónde la composión musical se desboca por el realismo que apunta. En la segunda parte de los Tres Mosqueteros de Alejandro Dumas (padre), que lleva por título ” 20 años después”, los tres mosqueteros ya no son los mismos tres mosqueteros; sus facultades físicas ya no son las mismas a pesar de que sus mentes apuntan una nueva juventud no ya física, pero sí mental.

Sólo un escritor de la talla de este prolífero genio de la literatura francesa que escribio esa segunda parte poco tiempo después, escribiendo entremedias le colosal Conde de Montecristo podia introducir en su novela unos personajes con veinte años más en una realidad que el propio autor no había vivido todavía.. Es evidente que todo el mundo no tiene la capacidad y visión de futuro de semejante monstruo de la literatura.  Pero pienso que la propia historia del país le ayudó, no poco, en la realización de la obra, alternando historia y ficción.

Pongo este paralelismo como ejemplo para aclarar que todos tenemos nuestro Casablanca, nuestro Montmartre, (tema de la canción) nuestro Quartier Gauthier, nuestro Roches Noires, nuestro barrio, nuestra Casa cerca del rio o nuestra Casa del pueblo etc. y para todos, todo sigue aparentemente igual pero sólo en forma de flash o de reflejos, ya que falta  a no dudar lo principal, lo irrecuperable, los 20 años más de Athos, Porthos, Arámis, y d´ Artagnan, y mis 45 años de obligado despiste por mil y un motivo.

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Los tiempos eran dificiles pero nosotros encontrabamos siempre una solución a nuestros males. Ir a un restaurante era cosa impensable  por aquellos años. Casi frente del Marché Central instalarón una casa de comidas rápida (solo bocadillos) que creo se llamaba  “l´automatique” que consistía en una cinta transportadora que te “paseaba” por todos los habitáculos donde exibían bocadillos de toda clase. Eso que vemos hoy como normal en las paradas en carreteras u hospitales fué un auténtico boom por aquellos tiempos y siempre había cola ya que los precios eran muy asequibles. Hablar de esas perfectas instalaciones de hace 60 o 70 años, es  casi hablar de un viaje a la luna en la actualidad.

Hablando de bocadillos, aperitivos etc. aún recuerdo con todo el cariño del mundo cuando mi padre me “invitaba” a la terraza del café (bar) de la esquina, entre la Rue Vedrines y la Rue Prom. El café se llamaba ” Chez Charles ” y mi padre tenía por hábito pedir siempre de tapa “… unas aceitunitas…” No tengo nada en contra de las aceitunitas, pero daban otras tapas calientes que quitaban el sueño, como las habas enzapatá típicas de mi tierra materna, aliñadas magistralmente con su limón, sal, poleo y un leve toque de comino…. que no quiero ni contar. La famosas algondigas calentitas, en su salsa especial era también un sueño real de tapa para un niño…

Se puede concebir dar, a un niño cansado de  correr, jugar y patear las calles, unas aceitunitas… pienso que no. Mi bebida favorita era el “Bogh” – Una mini clara de nuestros días con la dosis de cerveza acorde con la edad del candidato. Los tiempos cambian de tal manera, y te cambian a ti también de tal manera que, hoy, cuando me tomo una cerveza, yo también pido esas puñeteras aceitunitas. ¿ Cuestión de herencia, questión de genes ?,  es posible, porque sea dicho de paso, ahora, me encantan… Era la época de las propinas y mi padre no faltaba núnca a esa regla. Aunque más tarde regularon esas propinas en un 10% – Repito, lo tiempos eran dificiles y esas propinas, ya obligatoria, servian para pagar parte del salario del camarero.

Ese lugar del que hablo, era mon quartier (mi barrio). Mi estrecha y corta Rue Mézergue dónde nos reuniamos a todas horas avec les copains (con los amiguetes) para deliberar las golferías que haríamos ese día, o al día siguiente…  Era una calle muy corta y tranquila;  ahí hacíamos carreras, jugabamos al quiney (?) juego peligroso dónde los haya porque te podían sacar un ojo a la primera de cambio, al escondite, al trompo, a las canicas, a chicha la fava , y mil cosas más que no recuerdo. Al final de esa calle vivía mi primer gran amor (con unos 10 o 12 años), con la que núnca hablé, se llamaba Jacqueline Boasis, creo que era judìa. Un dìa se fue a Paris y perdi su pista…Tal vez diduje su nombre en la arena, o grité su nombre como cuenta la canción “Aline”, pero lo cierto es que me quedé desconsolado sin ese gran amor que nacía día a día, en una tímida mirada y una sonrisa que iluminaba el cielo de sus ojos…

Años después una guapa y elegante chica de cabellos dorados y ojos azules, me para por la calle y me pregunta si yo soy » Ange «, tras mi respuesta afirmativa me pregunta: “…No me conoces…? ante mis dudas me dice que se llama Jacqueline y que vivía en la Rue Mezergue, a final de la calle, en la primera planta. Adornaba su dorada cabellera con una bonita boina muy chic y de moda en esos momentos al estilo del maquis  francés (resistencia francesa tras la ocupación alemana del suelo francés) , aunque claro está que no tenían nada que ver  las unas con las otras. Habían pasado unos 10 años y, como digo más arriba el “mal de Africa” llamó a su puerta. Durante un par de días recordamos entre risas y nostalgía nuestra juventud y a los pocos días esa nínfa casi irreal perdíóse nuevamente en la nebulosa noche de los tiempos.

Cuando el tiempo, sin un resquicio de piedad, se encarga de cambiarlo todo…

En su canción, Charles Aznavour nos cuenta que cuando volvió a su Montmartre ya no existían las cosas que había conocido en su juventud. Puedo afirmar que ese estado emocional existe y te rompe el corazón cuando vez que tu cine Regent, l´Apolo, el bar de la esquina dónde pedíamos une grenadine ya han sido arrancados de sus enclaves… que fuí incapaz de encontrar mi Rue Antoine Más… Que vi de rebote y sin pretender hacerlo, el Marché de gros…  (el mercado de abastos).. y que la fugaz visión de la  imponente y majestuosa catedral, fué desde muy lejos , de rebote y de pura casualidad. No vi el Colisé, el Triomphe, el cine Verdún, y los cines Lux  y el Empire presentaban la huella de un abondono total. Todo eso me entristecía y, como la canción, ya nada era igual.

El cuartel general del Marechal Lyautey; una reducida cabaña de madera muy cerca des Services Municipaux y del Palais de Justice  (Ayuntamiento y Juzgados respectivamente) con sus cuatro cañones en las esquinas había desaparecido asi como la blanca estatua equestre del pacto franco-Arabe que también había desaparecido por completo. Cosa que comprendo por las cuestiones políticas pero que no comparto en absoluto, como no compartí en su día la destrucción de las estatuas de los budas en las rocosas paredes de Afganistán. Pienso que en la cultura, el arte, el deporte etc, las convicciones  personales acertadas o no, tienen que quedar al margen de raquíticas, absurdas y temporales ideologías.

Esas reliquias, esas riquezas deben protegerse a ultranza, porque hacen parte del patrimonio histórico del país, arrastran las huellas de su pasado, mejor o peor, pero de su pasado. Son para mi la tarjeta de cambio del país, y un referente de fuerza, de lucha y esfuerzo de un pueblo, que refleja a su vez un paso, casi siempre glorioso, en el tiempo, en SU tiempo, ya que hablamos de una realidad vivida y escrita, a veces con sangre, con mucha sangre, que le pertenece.

No conocía los sitios, todo era distinto y tu corazón que late fuerte en esos momentos te bloquea literalmente. Nada es igual. Tuve que pensar como Alejandro Dumas cuando mezcló historia y ficción, salvo que lo mío era el espejismos de una embriagadora visión del pasado,  mezclado con una cruda realidad actual. Y no por que fueran distintos, sino  porque la plantilla, los moldes, ya no eran los mismos, todo habiá cambiado.

Así, en ese punto termina la bohême, aquella que interpreta el cantante armenio, máximo representante de la canción gala, aunque no así mi propia bohémia ya que no son equiparables los reducidos minutos de un CD que miniminiza treinta años de vivencias. La canción es todo un lujo cuando se  interpreta ahondando en lo que conlleva realmente, pasando por alto y por necesidad del guión, miles de detalles que fueron en realidad tu vida, tus emociones, tus preferencias, tus gustos o dicho de otra manera; el todo de una época pasada que ya núnca volvera. Ya lo dijo el filosofo: (Heráclito) “…Nadie se baña dos veces en el mismo río…” y, cada año que pasa, el río se parece menos al río que tú conocistes…

Cuando te conviertes en guía turistico pateando, con tu familia, las calles que te vieron crecer, sientes que te resulta imposible explicar ciertas cosas, ciertos sitios, ciertas situaciones que hacen parte de tu pasado pero que ya solo están en tu mente por lo que un día te dieron. Como explicar a mi mujer, a mis hijos, a mis nietos que: “…Aquí, en esta acera estaba el Marroquí (Miloud) con su hermano que me vendía mis tebeos… Esperaba con impaciencia mi “Hurra”  semanal con sus héroes: Le fantôme d´ acier, Bob l`aviateur, Yordi…  Brick Bradfor y muchos más. Luego “Hurra” desaparecio por culpa de la guerra y, cuando tocaron las primeras campanas de normalidad, ya no se publicó más mi Hurra, que fué reemplazado por ” Le Coq Hardi “,  (el Gallo Valiente ) –  queriendo recordar que el Gallo es el máximo símbolo de Francia, un poco como nuestro Gallo de Morón,  por buscarle un parentesco, pero bueno…es broma.

Hoy cuando me cuentan una patochada de un Político, que además son muchas, de un Ministro, de un destacado hombre de negocio, o un alto funcionario, pregunto: “…¿ Eso dónde lo has leido: ” en el Coq Hardi…” – Ya mi padre me decia  lo mismo cuando yo le venía con alguna historia rara… – hace mucho, muchisimo tiempo, una eternidad: 50 o 65 años… Era su forma de decirme que le estaba contando una real patochada…  No lo duden, yo también he querido seguir la linea, y lo emisores de tonteríias también se han multiplicado hasta el infinito…Basta con ver cualquier programa de televisión, o el discurso de cualquier político…

Este famoso Coq Hardi, fue nuevamente reemplazado por “Superman” – Los heroes eran distintos – la primera pagina relataba la historia de Superman desde sus inicios cuando sus padres Kriptonianos lo metieron en una nave espacial y lo mandaron a la tierra. El maquis francés también llamo a la puerta de los niños… El fantasma de Bengala  con su lobo, era otro de los super-heroes… y tantos más, que el peso del tiempo ha ido borrando  poco a poco de mi memoria.

Luego, ya en librería, donde mi padre, gran aficionado a la lectura me llevaba casi todos los domingos por la mañana, mis fasciculos mensuales preferidos eran las selecciones “Prouesse” et “Odyssée” – Esos libritos eran los que me llevaba a la escuela primaria para leerlos en el recreo. Porque,  con un ejemplo tan cercano, yo también me aficione a la lectura y creo que son cientos los libros, artículos  de todo tipo, etc. que he leido…hasta que la vista me dijo un día: “…Hasta aquí…”, y, bueno, sigo leyendo, pero…solo los titulares – es otra página no escrita ” de bohemia “, la misma que cuando aprendiamos a leer, volviendo poco a poco a nuestras raices…a la nada.

Retomando lo dicho anteriormente: ¿ podía explicar eso a mi sequito, podía recrearme exteriorizando esas sensaciones… ? ciertamente no. Luego pasaba de largo recordando a medias y dando otra versión para la galería que era la que realmente le interesaba. Ellos contentos, con la botella casi llena, por lo que veían y le explicaban, y yo también, pero con la botella medio vacía…

Así pasó a lo largo de los ocho o diez días que duró nuestro viaje por tierras marroquis. Pasamos delante de un gran edificio con tres o cuatro portales de unas diez plantas. Allí mis padres me compraron mi primera bicicleta de cadete y era cita predilecta dominguera para todos los amiguetes del barrio. Subíamos a la azotea que comunicaba con los cuatro o cinco edificios y, ahí nos moviamos como pez en el agua.

Desde esa inmensa terraza veíamos todos los partidos de futbol que jugaban en el estadio del USM cuyo club estaba justo al lado, en la place Paquet, y cuyo nombre se debía a que la famosa naviera tenía ahí su delegación. También desde esa abierta azotea veiamos los combates de boxeo, sobre todo los de Marcel Cerdán antes de que Cerdán fuera campeón del mundo.

Esa azotea era enorme y estaba repleta de chimeneas, cables que se perdían en el vacío del patio y lavaderos interiores, en bajo a unos dos metros, sin techos, separados entre sí por aristas de mampostería, por lo que si te caías solo eran un par de metros y, en principios no pasaba nada para nuestros jóvenes cuerpos curtidos por mil batallas. Aprovechando tanto espacio también jugabamos al escondite a pesar del peligro que podía representar correr por una azotea de 10 plantas y a pesar de que nos echaron de allí mas de cuatro veces…

Jugando al escondite, un día conseguí liberar a mis amigos pero al que le tocó repetir me dijo muy serío: “…Oye, vale, repito, pero no te la juegues porque te podrías caer…” Con la sonrisa, le contesté que si me caía no pasaba nada…”  a su vez, me contestó: “…En un lavadero a dos o tres metros no, pero con nueve o diez plantas, te matas…” – Me llevó al lugar donde sorteé un cable en la carrera, y tras tropezar me agarre al cable que bajaba de un poste y se perdía en un piso del inmenso patio interior del edificio. Para mi, fue la última vez que pise esa terraza. Un angel protector se acordó de mi ese día…

Volviendo al presente, no me acordé de hacer el menor comentario al respecto a mi acompañantes pero sí, les dije que en la esquina de ese mismo bloque jugabamos nuestros encarnados partidos de baby-fut. (futbolin) con mis mejores amigos del barrio: Rene Vergé, Pierrot, Rapin, Roger Alvar y yo. Tampoco les conté que en esa Place Paquet siempre hacia un viento de justicia y que en las cercanías me encontré un reloj en medio de la calzada que duerme el sueño  de los justos en algún cajón de mi casa. De ahí mi comentario de la botella casi llena o medio vacia…que corrobora de alguna forma esa reflexión.

Bajando desde l´ecole la Foncière hacia el mar, en linea casi recta, y no demasiado lejos de ese centro escolar, que solo impartía clases hasta el Certificado de Estudios, había un descampado que los Americanos utilizaban para recuperación de armamente militar entre los cuales había miles de balas de todo tipo que tiraban ahí. Era una especie de vertedero y nosotros, aprovechando el final de clase (las cinco de la tarde) y el comienzo de l´étude (tiempo de dedicación escolar para que los alumnos que pagarán la cuota, hicieran los deberes en clase en lugar de hacerlos en casa, ibamos a ese vertedero a cojer balas, para hacer collares.

A veces eran balas no disparadas y por lo tanto estaban compuestas por el casquillo, la polvora y la bala. Si la bala era de nuestro agrado despegabamos el casquille de la bala a golpecitos con una piedra y cuando se abría “la caja” tirabamos la polvora y guardabamos el resto ya desactivado. Algún listillo trajo un día unas cerillas y quemo la polvora caida, para ver si ardía. Un peligro a todas luces ya que te podía explotar en las manos, como le ocurrió a un amigo nuestro GENNA de origen italiano, si no recuerdo mal, que fue Mister Marruecos o Africa del Norte de Menos de 1 metro 70. Un obus de mortero le explotó en las manos con tan mala suerte que no sobrevivió.

Allá por los años 50 y algo, fuí a trabajar a las Minas de Touissit, Marruecos Oriental, cerca de las frontera con Argelia y conocí a su hermano que me inició en el culturismo ya que él también estaba bien preparado en ese aspecto. Me explicó como sucedio la tragedía: era un pesado obus que se le escapó de las manos y al caer al suelo provocó el efecto del percutor y explotó. Ese chaval jugaba entonces en un club marroquí y, en su honor, porque era muy buen jugador, crearon en Marruecos  “la Coupe Genna” que se disputaba todos los años, a nivel de Universidad. Ignoro si en la actualidad esa competición sigue vigente.

Hace tres o cuatro años fuíi a Fitur, (Feria Internacional de Turismo) en Madrid, en calidad de corresponsal de prensa y, como era de cajón, me acerque al pabellón de Marruecos por muchisimas razones: ver mis antiguos compatriotas, ” mis antiguos páissas ” y tomar un té con ellos, aunque me repatéa en sumo grado beberlo en vaso de plástico, pero la realidad  era volver a conectar con mi gente de ahora y mis recuerdos de ayer. Es evidente que esa nueva generación de marroquis tendrá, el día de mañana su propia bohemia pero la suya empezará a partir de una fecha y lo anterior, para él  sera historia que con un poco de suerte núnca conocera.

En el transcurso de una conversasión le pregunté a uno de los integrantes del pabellon, ¿…”qué había al final del Bd. Moulay Youssef…”  ? y me contestó, sin pensarlo y sin la menor duda: ” La famosa Mezquita ” dedicada a Hassan II… Imponente complejo al borde del mar dónde se puede contemplar la belleza de la Corniche en todo su esplendor, en toda su belleza. Belleza sin paragón es también ver desaparecer el sol detrás de un minarete que coge color de sol y de mar entre la potente sinfonía de un oleaje que se pierde allá dónde el mar se junta con el cielo, acompañado por las notas estridante de mil gaviotas.

Este interlocutor quedó muy sorprendido  cuando le dije que estaba equivocado y, que lo que había allí, al final del boulevard Moulay Youssef era una piscina, o mejor dos piscinas que se llenaban  de forma natural por el flujo y reflujo  del mar. Eran dos imponentes piscinas de más de 100 metros de largo, aunque algunos aseguraban que tenían más de 200 metros cada una. Hoy,  soy incapaz de valorar unas medidas más o menos reales  tras un pasado rondando ya el medio siglo. Pero sí puedo asegurar que eran enormes y que muchas personas fueron arrastradas con el flujo y reflujo de las mareas que llenaban de forma natural esas piscinas.

No muy convencido con mis afirmaciones me dice: “espera le vamos a preguntar a este compañero que es mas viejo que yo”, ya que él tendría unos 30 años escasos. Respuesta sin paliativos del compañero: “una piscina”. Eran en realidad dos las piscinas que había – una para el público en general y otra de competición con trampolin de cuatro plantas. Una, era para el público en general y la otra para los nadadores más expertos. Por ahí pasaron nadadores campeones del mundo como Georges Vallerey.

Tras hablar un rato con los dos, el compañero me lanza: Toi, tu es un vrai casablancais (tu eres un verdadero casablanqués). Lo cual me complació en grado máximo, ya que cuando hablo con un desconocido y me pregunta, por mi acento, de dónde soy, le contesto en plan de broma: Mitad español, mitad arabe, mitad francés y mitad andaluz… ya que siento prácticamente lo mismo por esos cuatro amores.

Queda claro que para ese chaval, dentro de 30 o 50 años, dentro ya de su propia bohemia, resultará oro de Ley, incluir en sus vivencias juveniles, su mezquita, su minarete, su aljama, esa fabulosa y monumental obra funeraria dedicada al fallecido y buen rey Hassan II, padre del actual monarca, Mohamed VI.

Delante de esas fabulosas piscinas dejabamos aparcadas nuestras bicicletas al cuidado de unos guardianes de bicicletas que nos daban unos números de identificación. Las bicicletas se amontonaban por centenas y los vigilantes eran unos verdaderos virtuosos a la hora de localizar la tuya.

Como digo un algún parrafo de este escrito, los tiempos eran muy dificiles, habían muy pocos coches, pero sí bastantes bicicletas por cuanto los países europeos, Francia, Italia e Ingleterra, eran los grandes propulsores de lanzar al mercado lo que ya no era un simple juguete o capricho de algún iluminado, sino un medio económico, naturalistas que no dañaba en absoluto el medio ambiente y te permitía desplazamientos a tu libre albedrío.

Volviendo a la realidad, lejos ya de la visión encadilada de esa magnífica obra de arte, y, más lejos aún de las piscinas de antaño, tengo que relatar que las mudanzas por ejemplo de un piso a otro, hablando de mobiliario se entiende, se hacían en la mayoría de los casos en carros alquilados tirados por uno o dos caballos.

Era una época heroica, más de cuatro veces ibamos a Anfa, au Lido, cerca del Hotel  d´Anfa,  en esos mismos carros – y, los que teníamos la suerte de estar apuntados al Club de Mr. et Mme. Souriot, nos llevaban en un autobus. Eramos muchos niños los que gozabamos de un día fabuloso en un ambiente de juegos, función teatral de polichinel, (guignol) concursos, baños etc. – Al regreso cansados de tanto juegos cantabamos el himno de los Souriot, compuesto sin lugar a dudas, por ellos mismos.

¿Podría olvidar que un día tomando una ducha, a la salida de la playa, a orillas del paseo marítimo que estaba algo en alto, observé que la gente se iba amontonando desde la barandilla y me miraba atentamente? Eso me extraño soberanamente; blanquito, no muy alto, delgado (la abuela de Claudine (mi primera gran novia) me llamaba “El estoque”, y un bañador de lana gorda y de color crema blanquesino, que me había hecho mi madre… que pesaba una tonelada y se me escurría constantemente cuando se mojaba – tampoco era la aparición en la tierra de Zeus o de Jupiter,  pero bueno, la gente me miraba…

Al rato me doy la vuelta para enjuagarme por el otro lado y me veo, delante de mí un auténtico coloso negro. que también se estaba duchando. Para más bochorno sólo estabamos él y yo… Normal que la gente mirará: a él y a mi. La comparación estaba servida: “El Hulck y el néne”, el Blanco y el Negro que no el Rojo y el Negro de Standhal… Salir disparado, es un sueño en la escala de valores, y cuando llegué a mi grupo les digo: ” podía haber escogido otro momento para ducharse el tío ese ” y un amigo me aclara : Que ese negro, con un sobrante de musculos por todas parte, era el Mister Africa del Norte de ese año…” Eso no me quitó el cabreo de ridículo pero, visto lo visto, también tenía un pase. Yo era una excepción, pero él también.

Anfa, a las afueras de Casablanca, zona residencial por excelencia en aquellos tiempos podía medirse en instalaciones y confort con las mejores zonas de nuestra pomposa Moraleja  madrileña actual. En el fresco y ajardinado Hotel d’ Anfa tuvo lugar la famosa Conferencia d`Anfa, sobre los años 42/43, dónde se reunieron los  más altos mandos militares de las tropas aliadas para organizar una estrategía militar definitiva en la segunda guerra mundial.   Franklin Roosevelt, Charles de Gaulle, Winston Chuchill  y el General Henri Giraud, fueron sus huespedes de lujo, a pesar de que  Joseh Stalin, tambien invitado, rechazo la invitación, por motivos que desconozco.

También en esa época algunas familias alquilaban un carro, tirado por caballos y conducido por un maghrebi para llevar toda la familia a la playa. Ahora bien, si todos los componentes de la familia tenían una bicicleta ibamos a alguna playa de la cercanía. Mi padre alquilaba un tandem porque me madre no sabía montar en bicicleta. Mís padres salían entonces con la familia Curnier con su hijo Pierrot ya que hicimos gran amistad a lo largo de los años, por cuanto vivíamos en el Bd. de la Gare, uno frente del otro,  sólo nos sepaeaba una calle, muy cerca du Rond-Point de la Shell. (Ahí estaba ubicada la Sede Central de la Cia. multinacional petrolera inglesa Shell).

La amistad que me une a Pierrot, después de 75 años es la de un hermano. El vive en la actualidad, en la Grande Motte, cerca de Montpellier en el Sur de Francia y yo en  Madrid. A partir de los primeros indicios de movimientos independentistas por medio del partido de l´Istiklal empezó un auténtico éxodo par parte de la mayoría de los europeos, sobre todo de franceses cuyos puestos acomodado en una administración gobernada por ellos, les dejaban entre la espada y la pared.

Los puestos administrativos han sido y son un verdadero chollo, en todos los países del mundo, ya que representan hipotéticamente la flor y nata de la sociedad (sic). Son los elegidos, los intocables,  pero por desgeracia, casi siempre cargados de estúpidos complejos de superioridad, haciendo por lo general honor a sus uniformes cuando son uniformados. A esa gente, hoy, yo les llamó “uniformes disfrazados de hombres».

Luego siguieron otros y otros hasta tal punto que sobre los años 1957/58 mi mujer se encuentra un viejo conicido marroquí que vendía tapices, alfombras, que le dice que se va a Francia porque en Marruecos ya no tiene venta. La sangre de comerciante que tiene todo arabe, todo judío es realmente loable…Eso, lo he podido comprobar a lo largo de muchos años en mis viajes a Egipto, Turquía, Cameroun, Kenia, Marruecos, Túnez etc., incluso en otros países europeos, incluido España dónde pululan africanos; por eso cuando le preguntas a un africano a que se dedíca, sea del Mahgreb u otro sitio, siempre te contestará, indefectiblemente, que al comercio – venda lo que venda: Pero al comercio.

Resultaba un tanto cómico cuando cruzando la medina te encontrabas  con un anciano sentado en la acera, piernas cruzadas, un pañuelo abierto delante de él y encima, un puñado con  nuez moscada, menta o unos ramilletes de tomates. Era su negocio, era corerciante.  A la gran pregunta: ¿ Sacaba para comer ? –  la  gran respuesta: Era independiente.

En uno de mis viajes a Túnez, fuimos a un lugar costero que nos recomendaron visitar por las fantásticas vistas que se podían ver desde lo alto de un promontorio. Al regreso un chaval espigado con signos acusados de deficiencias mentales y físicas nos quería vender unas  especies de ramitos de flores echos  en la más pura tradición artesana. De viaje, andando, parando por todas partes, una diminuta obra de arte echa delicadamente de ramitas multicolor se convierte en un pequeño estorbo ya que no quieres estropearlo…cosa que se produce con la simple presión de los dedos.

Me dio pena ver ese chaval queriendo vender a toda costa lo que nadie quería comprar; le quise  ayudar entregandole una cantidad equivalente a algo más de la mitad de lo que vendía. Ese muchacho no quiso de ningúna manera aceptar “esa limosna” ya que yo no quería comprar por los motivos mas arriba expuestos, pero sí quería ayudarle en cierta forma. Insistí pero no hubo nada que hacer, parecía incluso algo contrariado; Intuí que tal vez, para él, era  un menosprecio o una afrenta, y sin pensarlo dos veces le compré dos ramilletes uno para mi mujer y otro que pagó mi hija. Su cara se iluminó, había vendido… era su negocio, había triunfado el comerciante…

A mi personalmente, me gusta ese modo de vida aunque reconozco que no es la panacea pero ese “vive y dejar vivir” es el verdadero culto que permitió en la antiguedad la gran expansión del mundo árabe: a base de conquistas primero y posteriores y perdurables asentamientos en el tiempo, como puede ser por ejemplo en la peninsula ibérica dónde muchisimos nombres de lugares, ciudades, rios etc. tienen una indiscutible raíz árabe. Incluso la pronunciación de nuestra letra J es típicamente árabe. (Y, si tienen dudas al respecto, digale a un francés o inglés que pronuncien la  letra JOTA, y verán el tono que le dan.

Tenemos una prueba palpable en  “Las Ermitas” de Cordoba, en plena corazón de la sierra cordobesa camino del Cerro Muriano. Aunque la historia enciclopédica, que no pretendo atropellar, sitúa la construcción de la primera ermita a finales del siglo XVII, la historia oral regional situa asentamientos religiosos, anacoretas o similar en épocas mucho mas retroactivas.

Con esto, no quiero decir que ya en el año 711 Tariq, (a la que la Ciudad de Tarifa debe su nombre), conquistador marroquí de nuestra peninsula llegara a la sierra cordobesa ese mismo año. Pero, la voz popular cuenta que cuando el pueblo islámico llegó a Cordoba, los conquistadores se entrevistaron con los monjes del lugar ofreciendoles que siguieran ocupandose de sus tierras y de sus cultivos pero que “olvidaran” todo contacto político o religioso con las fuerzas ocupantes. ( tenemos que tener en cuenta que salieron de la peninsula en el año 1492 (Boabdil el Grande), y por tanto, es más que probable que este hecho trascendental existiera en realidad ). La historia, como la medicina, y otras  ciencias, tampoco es siempre exacta e inamovible.

¿Se podrían explicar otros asentamientos árabes, justificando una importante ola Islámica en gran parte de Oriente, incluso en India si no recuerdo mal ? Creo sinceramente que no, aunque hoy por hoy todo se tiñe del color del cristal que más interesa, a los políticos y a los países capitalistas…Tenemos que tener en cuenta que esas remotas épocas pasadas no son las actuales aunque los intereses parezcan los mismos. Todo era más genuino, menos complicado, todos los actos llevaban un suspiro de nobleza, los grandes trust económicos y la política eran tan relativos que prácticamente no tenía peso especifico para que perduraran en el tiempo.

En Casablanca la juventud se movía a su antojo y capricho sin los acontecimientos religiosos, políticos, extremistas que invaden el mundo actual; a los que algunos llaman oposición, anarquistas, rebeldes que encontramos en todos los rincones del mundo y dónde la mayoría de la gente no sabe muy bien quién es el bueno y quién es el malo. Hoy por hoy tenemos unos ejemplos palpable en Siria o en Colombia sin contar muchos más que omito voluntariamente.

Esa despreocupación y ese relajamiento de bienestar juvenil se palpaba en nuestras formas de ver las cosas. Teníamos una de las ciudades más  blanca, agradecida e importante de Africa; El mar y las fabulosas playas a dos pasos, una zona montañosa y abundante nieve en los fríos meses de invierno por la parte de Azrou, y todo ello sin olvidar la mítica forêt de la Mamora. Y ciudades tan emblemáticas como Port Lyautey y su fabuloso “Jardin exotique”, Salé y sus murallas con cuatro viejos cañones, Mazagan (?) con su famosa Citerne Portugaise (gigantesco deposito de agua que construyeron los portugueses en una época de dominación territorial), dónde se rodó el famoso “Othello” de Orson Wells, La impactante belleza du Cap Blanc… Todo eso, todos esos lugares eran guindas que adornaban los contornos de mi ciudad.

Es evidente que en una gran ciudad costera a orillas del Atlántico nuestra preferencias siempre se inclinaban por las playas, el mar en definitiva. Esa misma preocupación minó el espíritu de los combatientes de la segunda guerra mundial pero por distintos motivos de estrategía militar ya que era una gran puerta abierta al Atlántico. Su nombre lo decía todo Bab el Marsa (Puerta del Mar). Pronto sonaron tambores de guerra tanto por parte del Tercer Reich como por parte de las tropas aliadas (sobre todo americanas), destacando  en ese embrollo bélico la base de Nouasseur y Kenitra – equivalentes a nuestro Base de Torrejón madrileña, salvando el tiempo y las disrancias).

Lo que verdaderamente interesaba a los alemanes era el gran y magnifico puerto, y el aeropuerto Mohamed V, por lo que muchas noches se oían los cañones de los unos y de los otros iluminando por ráfagas la estrellada noche marroquí. La invasión alemana fué relativa ya que lo que iban buscando era una base militar frente al Atlantico, frente a la costa Este de EEUU. La presencia germana pasó casi desapercibida por aquellas latitudes lo que no impidió que algunas veces se vieran soldados alemanes por la calle e incluso alguno de las SS. Lo contrario de lo que pasó cuando llegaron las tropas americanas, que invadieron literalmente Marruecos… y se les veía por todas partes…

Un día, uno de la pandilla vino con la noticia. Las autoridades reflotarón tres submarinos  (quiero recordar que eran alemanes) que habían sido hundidos en el mismo puerto de Casablanca casi al final de la gran jetée. (el largo dique). Corta deliberación, rápida resolución aprobada por unanimidad, los dados estaban echados: teníamos que ir a ver esos tres submarinos…

Armados de nuestras bicicletas y nuestros bañadores, entramos en el puerto sin muchas complicaciones, aún siendo zona restrictiva aunque no tanto para 4 o seis niños de unos doce años… y pedaleamos hasta los tres famosos submarinos. Visión nefasta, llena de oscurismo a pesar de un día soleado. Ver esos  tres esqueletos metálicos pensando en lo que realmente representaban, sólos, lejos en el dique, sin ningún halo de vida alrededor daba un poco de respeto y mucho que pensar…

Nueva consulta: Que hacemos ? Nos acercamos nadando ? Miramos si podemos entrar? la distancia era relativa para nuestros buenos conocimientos de natación pero la profundidad de esas agua desconocidad y oscuras daban un poco de reparo e inseguridad.

Había poco que pensar, dicho y hecho. Nos decidimos tres o cuatro amigos, nos lanzamos al agua y dimos la vuelta a los tres submarinos para ver si teníamos una mínima probabilidad de entrar en alguno de ellos,  observamos que con un poco de  suerte, algo de fuerza e ingenio , pero sobre todo, jugandonos un poco el tipo ya que la altura era considerable, y el casco resbaladizo, podíamos entrar en uno de ellos. Cosa que hicimos, los más valientes o los más tontos, ya que son válidas todas las hipótesis.

Dentro, todo estaba oscuro, no se veía casi nada,  pasillos largos llenos de camas en ambos lados,  todas vacias y probablemente algunas con almas, angustiosos quejidos del mar pegando contra el casco. Inquietante balanceo pero sobre todo un silencia y oscuridad total,  rápidas y atemorizadas carreras a oscuras a lo largo de los pasillos y solo visiones de flash. De pronto, uno de la pandilla, lanza la voz de alarma: ¿ Oye, y que pasaría si esto se hunde ahora ? No tuvo que repetirlo dos veces, respiramos aire fresco por la escotilla abierta dejando para la posteridad ese habitáculo que olía al más allá causando al equipo de ” mini investigadores” una impresión de inquietante claustrofobia.

Nos secamos al sol cogimos nuestras bicicletas y salimos del gran dique de más de dos kilómetros y medio de largo (aunque en la actualidad sobrepasa los 3200 metros. En la salida, no estaba el mismo vigilante y nos llevamos una buena reprimenda… francamente, creo que acertada.

Nuestra vida diaria era una pura aventura interminable. Frente de mi casa en el Bd. de la Gare y abajo de la casa de mi hermano Pierrot había una escuela de monjas cuya puerta de entrada daba a una calle perpendicular dónde, pasando por el patio del recreo,… se accedía a un gran terreno asfaltado y vallado dónde las monjas nos dejaban entrar por no sé que misterioso empujon de recomendaciones. Nuestros partidos de futbol duraban 6, 7 u ocho horas. Jugabamos 3 contra 3, 4 contra 4, contra 5 aunque pocas veces  mucho más. Y el tanteo siempre pasaba los 20 o los treinta tantos por equipo… Y  el padre de Pierrot desde la sexta o septima planta dónde vivía nos llamaba, bien entrados los ùltimos resplandores del día, para decirnos si nos traía une chandelle  (una vela) para seguir jugando…

El padre de Pierrot, Marcel Curnier, (la mayoría de los países europeos, no emplean el segundo apellido) era inspector de policia y gracias a la gran amistad que unía a nuestras dos familias, mi padre, refugiado político a consecuencia de la Guerra Civil Española del 36, se libró de ir a los campos de concentración instalados en el desierto al Sur de Marruecos, probablemente en el Sahara Argelino para hacer una gran linea ferroviaria en pleno desierto uniendo dos plazas importantes en estos inhospitos lugares. Sin la intervención de todo un inspector de policia  de la secreta que dío la cara para un extranjero, mi padre era el candidato perfecto  y anónimo para cubrir ese descarnado puesto al sol.

Los domingos nos reuniamos, los dos matrimonios con los dos niños (Pierrot y Angel) y dandole de pedales ibanos a alguna playa cercana: casi siempre Aïn Sebaa, Aïn Diab Fedala o el Derb Bouazza. Mis padres con un tandem y los demas, cada no con su bicicleta. Pierrot y yo con sombrerito de pajas y nuestros padres más sofisticados, sobre todo nuestras madres. Cada equis tiempo Pierrot se adelantaba un poco, se bajaba de su bicicleta y se ponía a orinar en un arbol ( ¿ tendría un parentezco con algún perro ? ). Lo hacía tantas, y tantas veces, casi por costumbre que su padre nos decía a los que íbamos en grupo. “…Il va encore pisser, ce couillon…( Mi padre harto de correr, por el solo  hecho por llamarse Carrera) ) llagaba siempre pour la quête ( tarde ) a la cita y los Curnier nos citaban media hora antes o incluso tres cuartos de hora antes de la hora real de salida. Sólo asi coincidíamos.

Los Curnier, eran del Sur de Francia: la madre de Pierrot era de Salon, encantador pueblecito de la Provenza francesa y el padre de Marseille. Pierrot era, como yo: hijo único y tenía dos años menos que yo, no estoy seguro, pero creo que nacío en Casablanca  – Ibamos a la misma escuela y de ahí nuestra gran, grandisima amistad.

Volviendo a ese terreno que nos prestaban las monjas para nuestros jusgos, recuerdo que un día iniciaron los cimientos de una obra contigua. Iban a levantar una casa lindando con uno de los laterales del campo y, entre nuestro patio asfaltado y el inicio de la obra se produjo una lógica apertura en el suelo en todo lo largo que ocuparía el próximo edificio. El hueco en profundidad podía tener unos 4 o cinco metros y la anchura en la superficie de unos 40 o cincuenta centímetros.  Un buen día nuestro flamante balón de futbol se cayó dentro de la zanja. Interrogante: ¿Quién sería el “valiente” que bajaría hasta las entrañas de la tierra (unos cinco metros) para rescatar la pelota?

En todo grupo siempre hay un listo y un tonto, El listo, ya había bajado días antes y dijo que no bajaba más., y llegó el tonto: Yo. No podía ser menos que los demás. Bajé con una fina cuerdecita de mala muerte que me cortaba la palma de las manos y llegado abajo les tire la pelota que ya dabamos por perdida, ya que después de caer al  vacio rodó a lo largo de la zanja, y el recorrido de ese angosto socavón se llevó parte de la piel de mis codos.

Venía lo más complicado: la subida. Esta fué sencillamente criminal de necesidad. La cuerda se me incrustraba en las manos. Debido a la estrechez de la zanja no tenía posibilidad de movimiento y el polvo y las piedras que me llovían desde arriba (de mis amigos que tiraban como podían de la cuerda) no ayudaban mucho. Cuando llegué arriba, tras el segundo intento, exhauto y sangrando comprendí por qué mi amigo, el listo, dijo que él no bajaba otra vez. Dejamos de jugar al futbol hasta que taparon la zanja, o jugabamos con una sola portería al lado opuesto del socavón. Por suerte, el balón no volvió a caerse…Ya que de haberse caido otra vez, habríamos sido dos listos. ¿ Pero habría habido un tercer tonto ?

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A estos juegos peligroso no podían faltar otras anecdotas desenfadades, cómicas y algo ridículas: Todos queríamos ser los mejores, los lideres del grupo. Un mal endémico en casi todo los niños. Ser un hombre, era para nosotros una referencia…Un día, un compañero de juegos tuvo la brillante idea de decirnos que  ese fin de semana había una Kermesse (feria) en el popular barrio del Belvedère. La distancia no era excesiva pero desde el barrio de la Foncière, hasta la verbena había sin embargo un buen trecho. Todos teníamos nuestros propios vehiculos de dos ruedas ¿ que nos importaban las distancias…?

Como dijo el otro, ” Not Problem “, eramos de acero y todos teníamos nuestros propios vehículos de dos ruedas, un auténtico popurri de bicicletas viejas, oxidadas y no siempre de hombres, las habían de niños, de mujer y, algunas hasta con una rejilla en la rueda trasera para que las faldas de las mujeres no se engancharan en los radios o el eje: por lo que se veía a distancia que el propietario del vehiculo no era el niño que la montaba y que por el contrario pertenecía a una niña o a su madre; y, francamente con esas edades eso es traumático para cualquier niño que lleva muy a pecho su convicción prematura de ser un bestia, o un tío con toda la barba…

Todo eso estaba perfecto pero la imagen, esa que hoy predomina en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, era, si no nefasta, por lo menos algo banal y sin relieve. No era una azaña, ni decía nada a nadie al no ser a nosotros mismos, el hecho de la expedición que proyectabamos. Teníamos que idear algo llamativo para atraer la atención de los transeúntes para que interiormente pensaran que eramos unos ” Tíos Grandes “…

René Vergé vino a nuestro rescate: “…Mi padre tiene muchos sombreros y, si quereis, y me los presta nos podemos poner uno cada uno para ir a la feria…” Eso era el no va más para nuestros ojos de 12 años… Sin pensarlo demasiado nos presentamos los cinco o seis en casa de René, para ver los sombreros, escogerlos y probarnoslos. Los había para todos los gustos pero, entre ellos un Bombín, que nadie quería (no era la época todavía de la seríe televisiva, creo que inglesa, de “Los Vengadores”. Era demasiado serio y rozaba lo ridículo “Un bombín en bicicleta en la cabeza de un niño con pantalones cortos”… quién da más…

Por el “consenso” de la Ley del Embudo, la misma que tenemos en nuestra querida España en la actualidad; el Bombín le tocó a Jesus…El más bajito, con poco pelo y el menos agraciado… pero bueno, no era un incondicional del grupo y, era eso o nada. Para mi, el mio era el más acertado y digno de un hombre duro, era una mascota al estilo de Dick Tracy, o de Elliot Ness en versión actual…

Que duda cabe que cinco o seis chavales de unos doce o trece años, motorizados allá por los años 40 con mascotas, bombín  etc. era un poco como atravesar el muro del sonido. Para dar mas autenticidad a nuestras condición de “hombres” encendimos unos cigarrillos y allá va, media docena de mini-hombres con pantalones cortos y resoplando humo por la boca tipo locomotora… No me cabe la menor duda que impactamos, y no poco; todo el mundo nos miraba… y en la feria también. Cumplimos con nuestro férreo compromiso de no pasar desapercibidos…

Cuando encarrilamos los 17 o 18 años nuestro sueño de hombres duros no había decaido en absoluto y cuando entrabamos en un bar para tomer algo, casi siempre en verano,, no pedíamos un Crush o un Orangina para refrescarnos, nuestra bebida no era ya el Bogh, sino un cerveza y, cuando el camarero se iba para servirnos lanzabamos  a toda voz, para que se oyera bien: Las cervezas que sean negras por favor… Eso vestía un huevo, entre tios de bares tres o cuatro chavales tomango cerveza negra era un punto y aparte. Al momento de tomarla, apretabamos los  labios, procurabamos tomarla con naturalidad pero eso estaba mas amargo que la hiel para nuestros todavía dientes de leche…

En todas las partes del mundo existen personas singulares que tienen particularidades propias que los distingue de los demás. A mi padre por ejemplo, en Huelva le llamaban Rodolfo Valentino ya que tenía un cierto parecido con el gran seductor y eso le acarreó muchos disgusto. En 1936 con poco más de 20 años, ser guapo, de familia acomodada, y presidente de las Juventudes Sindicalistas (CNT) representaba una carga demasiada gorda para unos hombros tan poco desarrollados todavía; tal vez por eso terminó encarcelado en Huelva nada más empezar nuestra ruinosa y desgraciada guerra fraticida…

En Valverde del Camino el recuerdo de un personaje como “Pelachingo” quedó impreso a vida  para todo valverdeño. Otro que se llamaba Samué (Samuel) decía: “…El día que yo me muera la gente dirá dos veces mi nombre, dirán: “…Samué, sa mué-rto…” Otro que había olvidado su paraguas en el bar: llama al dueño  por teléfono y le pregunta que miré si había olvidado su paraguas allí. El dueño coge un paraguas descarrilado en un rincóm del bar, se va al teléfono y, levantándolo para que se viera bien, desde el teléfono…, le pregunta:  ¿ Es este ? El hijo de un industrial que estaba siempre en la puerta de la tienda de su padre en la calle Concepción de Huelva creo su propio fandango que decía: «…A mi me llaman el tonto, el tonto es mi lugar, que t´os comen trabajando, y yo como sin trabajar…»

En Casablanca, los personajes que más recuerdo eran auténticas vedettes en su tiempo. Un maghrebi imitaba, montado en su caballo, sin caballo, vocalizando la música de la película, tirando de las riendas, sin riendas, y castigando su montura con una fusta imaginaria… “Le dernier des Fédérés”  (El último federado), recordando la guerra de Secesión Ameridana. Lanzando de vez en cuando su famoso grito  ” Hoih,oooo Silver, hoihoooo” animando a  su caballo que así se llemaba con su famoso grito de guerra.. Un precioso corcel blanco y negro que hacía la admiración de toda la juventud. La película la vimos, mis amigos y yo en el famoso cine Regent, hoy desaparecido.

Otro personaje de leyenda de Casablanca; El hombre que buscaba día y noche la famosa carta del Zar de Rusia que al parecer se había perdido y núnca llego a su destino. Casi seguro que ese pobre hombre que algunos calificaban de loco, no era Michel Strogoff (el correo del Zar), ni tan siquiera su lacayo. Vestido a trompicones con ropa típica de Siberia o los Urales se pasaba el día rebuscando en todas las basuras y, papel escrito que caía en sus manos, lo guardaba para leerlo posteriormente. Probablemente los tártaros habrían conquistado ya, hacía decenios las tierras que pretendían en su día apropiarse; pero él seguía buscando por si llegaba a tiempo…(Michel Strogoff o el Correo del Zar es el protagonista de una sabia novela de ficción escrita por el escritor francés Jules Verne a finales del siglo XIX) – Excelente novela que recomiendo a todo buen lector.)

Otro recordado y entrañable destacado, era el Marroquí que imitaba a Yves Montand.  y cuyo nombre se descolgó hace mucho tiempo de mi  memoria. Aparecía en todas las fiestas de todos los barrios y en las más importantes ferias de Casablanca. Era el cantante que estaba de moda en ese momento junto con otros divos como Tino Rossi, (Le chant du Guardian), Charles Trenet (La mer), Georges Guetary (Chiquito), seguidos al poco tiempo por Georges Brassens, Charles Aznavour, Gilbert Becaud, Jeo Dassin, y los griegos Jean Marco y Moustaki, fallecido este último el pasado mea de Abril o Mayo del año 2013.

Este Marroqui no cantaba, era de tez blanquecina pero emulaba Marcel Marceau en su genial interpretación del mimo. Era alto, simpático,  y vestía siempre un elegante trajae color canela aunque intúyo que núnca llego a tener los 90 famosos trajes canela  del Rey del Rock (Elvis Presley), que cuenta la leyenda. De todas formas era un auténtico espectáculo ver las actuaciones de ese fenómeno. La gente se aglutinaba para verle y nosotros, toda la juventud en general, estabamos literalmente colgados a sus labios que supuestamente no emitían sonido alguno, pero el artista estaba ahí, núnca defraudaba, y se llevaba atronadores aplausos al final de cada canción. ” C`est si bon” ,  “A Paris” o ” Une demoiselle sur une balançoir” eran algunas de las favoritas del público.

Otra persona que recuerdo con cariño, nostalgia y pesadumbre, era un mendigo ciego, ya mayor, con su perrito a su lado que se sentaba en la acera, frente del cine Triomphe, justo en la entrada del parque de  bomberos y a orillas del restaurante » L´Al Mounia » que llevaba el Sr. Shari y su familia.  Ese hombre, el Sr. Shari, montó sobre los años 65/70 un restaurante del mismo nombre  en Madrid , al principio de la calle Recoletos muy cerca de la Plaza de la Cibeles, y podemos considerar que es el decano de la cocina marroquí  en Madrid.

Volviendo a mi mendigo, fueron muchas las veces que pasaba por esa calle con el único proposito de darle una pequeña limosna.  Ese pobre tenía siempre los pies ensangrentados y enormes llagas en los pies… De verdad, de verdad un recuerdo entrañable que me sigue emocionando profundamente al día de hoy, con una distancia de unos 60 años, pero mi mente sigue viendo ese viejecito con su djillaba y ese perrito de color entre blanco y canela, siempre acostado a su lado… Un ejemplo conmovedor y entrañable de amigos en la miseria.

Quedaba un ser extraño en ese entramado recuerdo de personas que no parecía encajar muy bien en su época con el común de los mortales. Se llamaba Periclés. Todo el mundo, medianamente culto, a oido hablar del famoso Pericles ateniense, gran político y orador del siglo V (Guerras Médicas y del Peloponeso) pero tengo la convicción que ya serán muy pocos los que recurden al no menos famoso periodista francés del mismo nombre de mediados del siglo pasado que trabajaba en el Petit Marocain (?) (diario matinal de gran difisión en Casablanca).

Mi Periclés francés, pro marroquí, que no figura ni tan siquiera en Internet (al igual que el cantante Jean Marco, que tampoco figura) era un incondicional de la Causa Árabe en momentos muy crudos para el gobierno de Paris por las embestidas políticas e independentistas dónde la familia real marroquí, el Glaoui de Marrakech, el Gobierno francés y el Istiqlal tiraban cada uno de la manta para quedarse con la hegemonía de Marruecos. Los artículos de Perícles veia con buenos ojos la independencia de Marruecos y sus artículos siempre iban a favor de la causa. Eso creaba un palpable malestar en la comunidad francesa que veía con malos ojos la agonía de su gallina de los huevos de oro.

Un día ese polémico periodista aparecio muerto y se dice que fué asesinado… También se dijo que Hassan II fue el causante de la muerte de su padre… Es cierto que los medios de comunicación tienen que comer, aunque sea lanzando noticias más o menos dudosas para seguir en primera linea. No puedo corroborar ninguno de esos dos casos pero si sé que Mohamed V fallecio en Paris, a consecuencia de una operación en la boca, de una muela o algo por el estílo. En cuanto a Pericles, el periodista, ¿ qué veracidad existe de lo que pasó realmente, si se llegó a encontrar pruebas, si se llegó a encontrar un culpable ? Probablemente el asunto quedó ahí y…… núnca más se supo.

Curiosamente al Sr. Shari, no lo conocí en Casablanca; lo conocí a través de la Cia. de Seguros dónde trabajaba, cuando inició su gran aventura y, en honor a la verdad el establecimiento es un lujo del más puro arte y estilo árabe. Si quiere comer un verdadero couscous, un mechoui, un tajín, jarira, pastela marroquí o algo por el estilo, no olvide que ahí tiene su oportunidad, El personal era árabe, la decoración, del más puro y genuino estilo árabe. Y si quieres probar el verdadero ” té moro ” como le llaman los cultos o incultos conocedores del té… ya sabes.

Con respecto a esa absurda definición quiero matizar unos aspectos que probablemente muchos desconocen. La palabra MORO no es muy recomendable emplearla ya que suena algo despectiva por más que se nos llene la boca de los festejos de ” Moros y Cristianos ” o, de lo que hablamos: el té moro.

El té que se bebe en toda Africa del Norte es el té verde de procedencia China pero en Marruecos, Túnez, Argelia y probablemente Libia, le añadan la yerba buena (menta o  Nhaaná)  muy caliente y muy azucarado, cogiendo el vaso por arriba y por abajo, tenemos el verdadero té de la zona, que se beberá con largos y sonoros sorbos debido al calor de la bebida. Una de los más relevantes negocios en Marruecos es la empresa nacional  ” Office Chérifien du Thé “, que importaba el té  verde de China.

Como buen casablanqués que ha vivido toda su juventud en Marruecos, el té es una de mis bebida favoritas por lo que aportan sus componentes. Así cuando comimos el el buque  ” The Pharaon ” surcando las aguas del Nilo no pude por mas que pedir un té con menta. Noté que el camarero se quedó un poco sorprendido pero, educado en extremo no dijo nada, Trajo mi té negro del mas puro estilo inglés (Egipto fue dominación inglesa y ya conocemos las costumbres inglesas con respecto a SU Té.)  En Kenia, los campos de Té  negro abundan y son grandisimos. Ahí también estuvieron los ingleses…Muchos son todavía propiedad inglesa pero los nativos empiezan su largo caminar a seguir el ejemplo. Auténticas ciudades se levantan hoy en torno a esos campos.

Observé que el té que me sirvieron tiraba al negro en lugar al dorado típico del té a la menta. Pero, antes de que yo hablará, el camarero egypcio me entrega un platito de postre con menta seca… Me callé, no dije nada, cogi unas pinceladas con los dedos y las eche en el té negro. Eso, no se parecìa en nada a un té con menta, pero bueno, pienso que en todo momento el hombre tiene que estar a la altura de las circunstancias y respetar las tradiciones y costumbres del lugar que visita. Posteriormente me enteré en Cordoba que existe  también un Té rojo que desconozco dónde se toma y su procedencia, y otro  de color pardo, que desconocía por completo.

Es evidente que el mundo no es similar en todos los lugares. Cada país tiene sus peculiaridades, sus costumbres, sus tradiciones a veces ancestrales.. Al comentar el episodio del té me viene a la memoria otra anecdota que me dejó un tanto desconcertado. En Egipto, no recuerdo si en el Cairo u otra ciudad,  pedí un couscous, y la respuesta del camarero me desconcerto por completo ya que yo pensaba que la misma costa, el mismo mar, la misma cultura tenían los mismos aspectos y costumbres en todos los sentidos, a pesar de que Egipto pertenece en realidad a la plataforma asiático.

Pues no; el couscous, lo toman los bereberes que viven en el bled (el campo o el desierto del Sahara). Es cosa de pobres y si tenemos en cuenta que  el grueso de la población egipcia no va más allá de veinte kilómetros de cada orilla del Nilo Azul, resulta clarisimo por qué el Cairo tiene o sobrepasa los quince millones de habitantes, a pesar de que contando todas las etnias, en su conjunto, llegan a los 74 u 85 millones de habitantes.

Dejaremos de momento Egipto (país que me fascina por su larga historia), también dejaremos Kenia y el té verde, negro etc. para centrarnos en lo que realmente quiere decir la bohême. Al regresar a mi Marruecos ya con avanzada edad, me quedé muy gratamente sorprendido cuando un cobrador de autobus vino a cobrar los billetes. Eso era una costumbre que ya había desaparecido de la faz de la tierra para el europeo. Sin embargo esta aproximación del hombre hacia su semejante te recuerdan tiempos felices pasados dónde todo el mundo tenía un trabajo…por pequeño que fuera pero siempre al servicio de la comunidad.

Cuando el cobrador me cobró los billetes me dijo que: como había un partido de futbol importante en el Estadio Marcel Cerdán,(Hoy Mohamed V) el autobus pasaba por otro sitio y nos dejaría fuera de nuestra parada. Preocupación de toda la familia pero la gente de alrededor puso su granito de arena y, al rato el cobrador, a base de codazos se acercó a nosotros y nos dijo; ” En la próxima parada teneis que bajar , tirar todo recto y luego a la izquierda. Teneis un recorrido de 20 minutos aproximadamente. Eso hoy no se estila en nuestra civilizada Europa. Si te equivoca, te pierdes o no sabes que hay un partido de futbol…Allá tú, con tu película. Porque, entre otras cosas, los dispensadores de billetes de autobus no hablan…

Contrariamente a lo que puedan pensar cuatro retrasados mentales que sólo ven en el mundo árabe o islámico como queramos llamarles (aunque el segundo sólo toca la religión), terroristas, lobos solitarios, o gente de Al Quaeda mi obligación es decirles a esas cabezas cuadradas que terroristas, matones, criminales, o simplemente locos idealistas, los tenemos en todas las partes del mundo. Incluso en algunos en paises super desarrollados con notable renta per cápita y reducida población demografía por kilómetro cuadrado; y pienso que no se salvan ni tan siquiera los idílicos países nordicos, modelos, a decir del gentío, de perfección…

Quién conece en profundidad al pueblo árabe sabe que es noble, amigo de sus amigos, conformistas en extremo con unos lazos familiares que ya quisieramos los S´rani. No olvidemos que su doctrina religiosa es bastante similar a la nuestra y a la hebrea; son de hecho las tres religiones monoteistas, con un mismo Dios, y los 800 años que pasaron en la peninsula Ibérica los hace casi europeos. Y por poner un solo ejemplo citaré la legendaría hospitalidad del pueblo saharaoui. (Los llamados hombres azules: los Touareg)

Algunos paises árabes ya rozan la entrada en la demoledora y despiadada Unión Europea. Hoy existen discrepancia con Alemania para la entrada de Turquía en la UE… Que no olviden los países industrializados y capitalistas, que el Norte de Africa se puede convertir en un futuro muy próximo en el granero de Europa, debido a una climatología privilegiada. Al no ser que, siguiendo el ejemplo de siglos pasados muchos paises europeos hagan Reformas Agrarias constructivas que beneficien la realidad del agricultor, porque la agricultura en la actualidad sólo sirve para explotarla, pero no por el agricultor. La historia antigua se nutre de Reformas Agrarias en todas las latitudes ¿ que esperamos para seguir el ejemplo…?

Hablo de Historia, de mis pensamientos antiguos y actuales pero la realidad es que no podemos idealizar una época pasada haciendo un paralelismo con una época actual.  Anteriormente, las cosas eran mucho más sencillas. No quiero decir con ello que no existieran controles  y normas preestablecidas de las administraciones públicas, gastos eléctricos, gastos de agua que se encargaba de cobrar la SMD, Seguros, impuestos (hasta tener una radio, pagaba un pequeño cánon), negocios de todo tipo dentro de la escaces de la época, construcciones navales, armamento etc. tanto por la ejercida por la administración francesa, como por la administración árabe posterior.

Es evidente que el turista, con mayúscula, quiera ver la esencia de un país, en lugar de largas avenidas o grandes edificios, sus tradiciones, su cocina,  sus costrumbres, su monumentos históricos – en una palabra, todo lo típico y tradicional de la gente, y del lugar que visita. Mi pequeña familia no podía eludir la llamada a esa inquietud y la verdad es que todos los días íbamos desde el Estadio Mohamed V, sea en “petit taxis” o en autobus a la Medina, dónde todavía se respiran tradiciones que un día desaparecerán por completo, al no ser que se haga de forma ficticia con vistas comerciales de un adulterado turismo, muy lejos de una patente realidad.

Un ejemplo de cuanto pronostico a largo plazo es la experiencia que tuve en uno de mis viajes a Holanda; país bastante similar al nuestro en muchos aspectos, sin embargo en las ciudades de Volendam o  Marken, a orillas de un mar cerrado, los habitantes de esas ciudades rememoran azañas de bucaneros del siglo XVI o XVII vestidos con los trajes típicos de la época en que llegaron a esas tierras después de una gran tormenta.

Ahi, podemos visitar sus casas con todas las curiosidades que representaban, que son muchisimas, la barbería con todo el instrumental de la época etc… El dormitorio con su cuna a los pies, con sus dos puertas, una hacia la cocina, la otra enfrente hacia el salón, y que decir de la botella de cristal que cuelga del techo donde ataban la chacina para que los ratones o las ratas no tuvieran acceso a ella…

¿ Existe un simil entre un remoto pasado y la representación actual ? Puedo asegurar que no. Está hecho para el turista; turismo que es la principal fuente de ingreso de esa región. Prueba de ello es que ese museo viviente sólo tiene vida de día ya que por la noche los “actores” regresan a sus casas y la ciudad se queda prácticamente vacía, durmiedo el sueño de los justos.

Siendo también una fuente de considerables ingresos el turismo de cualquier país desconocido, sobre todo si hablamos de Africa, Oriente Medio o Asia, puede que un día, cada día más cercano, lleguemos a esos parámetros. Yo, personalmente comparo esto al animal salveje visto entre rejas en un Zoo o su belleza en plena naturaleza. Para muchos puede que sea lo mismo siendo el personaje el mismo, pero no para el que quiere y sueña con la real autencidad en un todo, un sucedaneo núnca sera lo mismo, por más que  se lo parezca, siempre será un sucedaneo.

De una forma u otra no podemos olvidar que estando en una parte de África las tradiciones siguen vigentes y puede que lo que cambie realmente sea la visión de las cosas, los gustos, a lo que te acostumbrastes desde tu más tierna infancia, a lo que ves con tus ojos ya cansados de anciano como diría Moustaki en su famosa canción “Le Métèque” . Mi padre, que pensaba como yo me decía a veces: “…veras, voy a saludar a ese árabe y veras como mo contesta…” Mi pregunta: Lo conoces ? – No, pero su manera de ser, le obliga a contestarte…

Por curioso que parezca, el marroquí te devuelve siempre el saludo con una sonrisa. Pienso que responde a un estado de bondad y de fair-play, de esa parte de Africa. Conocido es el famoso “Jambo” del Keniata, a modo de saludo, que cruzas  por cualqier parte de la savana. O, nuestro ” Buen Camino ” de los esforzados peregrino de nuestro Camino de Santiago…Los sitios son distintos pero las costumbres de la buena gente siempre es, y serán las mismas

Hablando de esa amistad incondicional que te brinda desde que lo consideras como amigo tuyo, a pesar de conocerte poco, pienso que el árabe es muy intuitivo y olfatea al que le quiere bien. El humano, por lo general no tiene ese sexto sentido tan desarrollado como el perro por ejemplo, y en muchos otros animales. En ese sentido el hombre europeo es torpe, pero es torpe porque no siente la llamada de la unión, de la complacencia, del entendimiento entre todas las clases de la sociedad, sea del origen y del color que sea…

En plena efervescencia independentista, con los franceses por medio, el istiqlal, le Glaoui de Marrakech y Mohamed V  que se jugaba el puesto en esos momentos, mi padre siempre cruzaba toda la Medina en bicicleta primero, en coche después, para ir y venir a  su trabajo en el puerto de Casablanca, a pesar de que la voz popular siempre aconsejaba no pasar por ahí. Núnca le pasó nada. ¿ Podemos de verdad  generalizar que todo  los musulmanes  son malos por naturaleza. Para mi el que piense así, y sé que por desgracia son legión, es un pobre hombre, que  sabe poco de historia, tiene una cultura limitada y su mundología empieza y termina en el sillón de su casa, escuchando las noticias emitidas por las ondas televisivas.  En cuanto a su cerebro, pienso que no ha ido mucho más allá del Cromagnon.

Ejemplos de la nobleza del nativo son pocos los que puedo recordar de aquellas fechas ya que para un joven que se cría en un lugar, todo lo que le rodea, le parece normal; aunque sí recuerdo que un día que viajaba de Casablanca a Tanger, de noche, vi  como un coche  que iba delante de mi, a unos 300 o 400 metros atropellaba a una o más personas  que iban cruzando la carretera. El conductor supuestamente asustado no paró y siguió su camino.  Políticamente, los momentos eran muy tensos y de noche, en un descampados desértico y con un grupo importante de musulmanes alrededor, el conductor sencillamente,  tuvo miedo y no se atrevio a parar.

Cuando llegue al lugar del accidente, no recuerdo si me hicieron una señal de parar o paré porque mi conciencia me lo pedía a gritos.  Se acercó un hombre y me dijo si podía llevar a uno o dos heridos a un pueblo cercano. Le dije que sí y al poco llegó un grupo amenazador y pegando gritos. El hombre paró los animos exaltados dando una explicación enfrentandose literalmente a ellos – Todo había pasado y cada uno regresó sobre sus pasos. A buen seguro que otro no habría parado. Paré, hablamos, y una chispa  de entendimiento, de comprensión, colaboración y amistad nació entre nosotros. Llevamos algunos al pueblo así como al, o los heridos, me dieron las gracias y todo quedó ahí. Ese es el olfáto del que habló, bondad correspondida, espontaneidad, sexto sentido – no lo sé exactamente lo que te puede dar ese estado de ánimo, pero los hechos están ahí y hablan por sí solo.

Hace un par de años mi pequeña familia y yo fuimos a Susa al Noreste deTúnez muy cerca de Monastir ciudad dónde nació Habib Bourguiba que fue presidente de Túnez durante 30 años de su vida tras haber estudiado en Francia sacando la carrera de abogado, y casado con una francesa. Su Mausoleo, en Monastir dónde reposan sus restos es una verdadera joya arquitectónica. Ahí, en una vitrina de cristal figuran todos los clásicos franceses.  Bourguiba fue el maximó exponente de la independencia del país. Una persona muy culta y preparada que sembro la semilla  del saber, de la cultura, del conocimiento y del fair-play en su país.

Desde el extranjero, cierras un compromiso de vacaciones, lo planificas con un pequeño mapa, cojes el avión que te deja a más de 200 Km. del lugar donde está el hotel. Si el viaje se realiza bien entrada la noche, entre que llegas, te trasladas al autocar, hace los 200 y pico km. etc. Te encuentras rellenando los papeles del hotel a las dos y media de la madrugada. Eso me supo muy mal porque además ya iba a Tuñez un poco a regañadientes.  ¿Por qué a contra sentido ?, pues por un hecho sin importancia que inundó mi infancia. Cada vez que hablabas en bien de Marruecos, las noticias, los periodicos etc. , un abogado del diablo te salía que en Argelia, pero sobre todo, en Tunez, todo era mejor… Mi amor propio, mi ego se sentía ofuscado, pero bueno, ellos sabrían algo más que yo, y como dicen los franceses: “… si el periódico lo dice, es que es verdad…” (sic)

El país idilico que crearon los franceses en Marruuecos y todas la parte Norte de Africa no tenía paragón en otros lugares, se llamen protectorado o similar, sin embargo ese pequeno país frente de Malta, frente de Italia, acariciado por los aires benignos del mediterraneo, es cierto que tiene un “charme” especial. Y sus habitantes tienen el don de seducir con actos y palabras que ya no pertenencen a nuestra historia contemporanea.

En este soleado país, a orillas de un mar cálido, tranquilo y azul, me ocurrieron tres o cuatro cosas impensables en una época en que todo gira alrededor de las prisas, del engaño, de la economía, y de un egoismo a ultranza por parte de todo el mundo.  Cuando te ocurren estas cosas piensas que ese es un poco tu mundo aunque te tilden a veces de marciano… pero la realidad es que ese mundo Utopíco de Tomás Moro y que San Agustín señala como espiritual sigue vigente para algunos y, eso, en cierto modo te reconforta.

Recorriendo seguidamente la Medina de Tunez entramos en una tienda y tras hablar un rato con el encargagado, comprar algunos artículos tras el «obligado regateo», el tendero mirando fijamente a mi hija le dice con mucha educación y respeto : » No hay bastante camellos en toda África para comprar unos ojos tan bonitos como los tuyos»… Piropo que roza lo sublime si lo comparamos con otros que prefiero silenciar, digno de todas formas de alguna secuencia de la pelicula de Rodolfo Valentino : «El hijo del Cheik».

El segundo caso fue a proposito de la comida. Le pregunto al Maître si no ponian ningún día Couscous.  Me contesta: Espera, le vamos a preguntar al cocinero que pasaba en esos momentos por el comedor, todo vestido de blanco, añadiendo a su altura el típico gorro de cocinero.  El cocinero me mira, piensa y me dice que lo suelen dar todos los viernes pero que si me iba antes del viernes que….: » Mañana al medio día «. Le di las gracias y me senté seguidamente contando la conversación a la familia.

Mi mujer me recuerda que al día siguiente teníamos un viaje previsto para visitar las ruinas de Cartago y que al medio día no estaríamos. Mi primera reaccion fué callarme y no decir nada, pero ante tanta deferencia, yo también tenía  que cumplir. Voy a ver al cocinero y con mil disculpas se lo digo. Sonríe, me da las gracias, y con su índice me apunta al pecho y me dice : «…Mañana por la noche…»  — y, así fué. Agradar, querer agradar ese era su lema…

El tercer caso, el más rocambolesco es casi impensable que eso pueda ocurrir en la actualidad, y más aún en un país dónde todo el mundo sabe que sólo estás de paso…

 

 

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Otros de los rasgos característicos del musulmán es su conformismo ante los palos que da la vida. Cuando vivía en la Rue de l´Aisne, muy cerca de la Place Albert I, de la SNCF y del Marché de Gros teníamos unos vecinos marroquís en el chalecito de al lado. Tenían gallinas, perros, gatos, niños y un recien nacido que correteaba todo el día por la parcela. Un verano nos fuimos de vacaciones y al regreso mi madre observó que  no veía núnca al niño pequeño, que por aquel entonces tendría unos dos o tres años, y le preguntó a su padre  que dónde estaba. Una respuesta calma,  pausada y conformista en extremo salió en un susuro de sus labios: “…Mi hijo se ha muerto, hace………” ante la pena de mi madre que trataba de darle un aliento de esperanza  contestó con mucho respeto y parsimonia: “…Allah lo trajo y, Allah se lo llevó…” Un ejemplo de espiritualidad del que tendríamos que tomar nota muchas personas.

Si mucho respeto tiene el árabe a la muerte, más respeto le tiene a los Chitan (los diablos o los espiritus malignos), Con un espacio de tiempo de 20 o 25 años  más adelante, con respecto al parrafo anterior; ya en las Minas de Touissit, explotada por La Real Asturiana de Minas, Cerca de Sidi Boubker y las minas de Djerada,  en la parte  Noreste de Marruecos y prácticamente fronteriza con Argelia, esta mina, trabajaba 24 horas sobre 24 sin interrupción, ya que parar un proceso en cadena representa un elevado costo añadido a toda empresa que trabaja en esas condiciones.

La mina constaba de cuatro pozos con largas galerías ramificadas, independientes entre sí, según el potencial de mineral hallado en cada una de ellas, lo que representaba un riguroso control  y mano de obra de operarios que entraban y salian a cualquier hora del día y de la noche. Para el turno de día no había problema, pero el temor nacía en los trabajadores del turno de noche. Una noche oscura en un tenebroso bosque  que había que cruzar casi  siempre sólo, pero obligatoriamente, no esté hecha para un árabe o por lo menos para un marroquí y, bien pensado, creo que para nadie…Ya que el hombre esta hecho también de miedos inundados de fantasmas, espiritus, zombis, dráculas y hombres lobos etc… que hemos conocido todos desde nuestra más tierna infancia. conocidoññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññññ

Una mina es una grande explotación dónde en principio toda la parte administrativa, despachos, bares, tiendas, pequeños comercios, viviendas de operarios, talleres, lavería (para lavar el mineral), el dique etc.. todo está en superficie. En las entrañas de la tierra, en unas largas, oscuras y galerías está la explotación con todo el artilugió que conlleva. Vagonetas, railes, puntales, perforaciones de todo tipo, respiraderos con sus respectivos ventiladores, monta cargas y un muy, muy largo etc.

Como decimos más arriba el Arabe le teme muchisimo a lo desconocido, a los chitan, (los diablos), las brujerías, los muertos, la magia negra. La oscuridad no esta hecha para él, sea dicho de paso, para mi, tampoco ya que siempre te sentiras impotente ante un desconocido que no vemos, pero intuimos.

Si doy esta explicación es porque un día caminando por el bosque desde el poblado de los trabajadores europeos hasta el poblado de los trabajores árabes, observe unos trapitos blancos, amarrados en algunas ramas de los arboles. Le pregunté a mi buen amigo Mohamed a que venían esos trapitos amarrados en los arboles. Contestación : “…Es para ahuyentar los malos espiritus…”. Mi pregunta: – ¿ Que espitus ? Aquellos que salen en los lugares solitarios y oscuros…(también nosotros tuvimos nuestro hombre lobo sembrando el pánico por los montes galáicos) ¿ Ciencia, ficción o la llamada del más allá ?

Mohamed era un chaval, más o menos de mi edad, simpático abierto y deportista que trabajaba en las oficinas por lo considero que no era ningún ” tarugo ” y que por el contrario, tenía un gran conocimiento de su gente. Más de 60 años han transcurrido desde aquellas fechas, pero podemos poner en tela de juicio este estado anímico de algún nativo de un bled (campo) perdido en plena naturaleza ?

No pretendo justificar los estados de ánimo, de los países o de sus pobladores, pero pienso que en ciertos aspectos obedecemos todos a una misma plantilla, a un mismo molde;  como nuestros antiguos, llevamos nuestros Santos al monte para que llueva por ejemplo, muchos espantapajaros pueblan oarte de nuestros campos para ahuyentar a los pàjaros,,,,  bendecimos nuestras nuevas casas, emparedamos animales domésticos para que nos dé suerte, llamamos al sacerdote para sanar un “endemoniado” y, para qué seguir dando ejemplos que todo el mundo conoce…

Cuando estaba en Touissit,  Mina de Plomo, pirita y algo de plata e incluso oro volvi a Casablanca a comprarme una preciosa y pesada moto (250 Kg) de 500 centimetros cúbicos inglesa, negra,  marca AJS, marca que llegó a ser campeona del mundo por los años 50/60  y  competía por esas fechas con las renombradas BSA, TRIUMPH  y ROYAL ENFIELD, también inglesas.

Las potentes marcas  japonesas no habían inundado aún el mercado europeo. Las que siempre llamaron mi atención fueron la Triumph 750 (la misma que empleo Tim Simon para dar su vuelta al mundo: Titulo de su novela: “…Los viajes de Jupiter…” – (recomiendo su lectura a todo aventurero y amante de los viajes). Me encandilaba también la moto sueca (?) JAWA , aunque de cilindrada inferior (250 y 350 cm.cíúbicos), pero era también un precioso rubí rojo.

Antes de mi AJS, tuve un Scooter italiano de la Marca Rumi. La afición a la moto me vino a través de un compañero de trabajo portugués que se llamaba Carepa que tenía una moto también Rumi pero de poca cilindrada y quedé entusiasmado las veces que me llevó a mi casa pero con mucho miedo ya que pilotaba bien pero corría demasiado. Mis manos le apretaban tanto su cintura que se reìa de verme tan nervioso.

Cuando tuve mi escooter las tornas cambiaron. Me llegaron ecos de vecinos que me pronosticarón una muerte prematura y, un día me tocó, a mi, llevar a mi compañero portugués a su casa y la presión que note en mi cintura fué la misma que él sintió meses antes en la suya y, en cada esquina me decía ” cuidado, cuidado “… Ya lo dicen los franceses: ” La venganza, es un plato que se como frío “.

Esas pequeñas motos estaban muy bien pero la que tenían los muchachos pijos de la época era la “Formiquino” también de la marca Rumi. Era un scooter un tanto destartalado, tipo formula 1 en mala comparación, o, a esos relojes con la tapa de cristal dónde se ve toda la maquinaria interior. Yo le llamaba cariñosamente ” La libelulla “, por el poco cuerpo que tenía. Era la admiración de todos los jovenes y destacaba sobre el Velosolex, el Peugeot e incluso sobre la Vespa o la Lambretta. Lo que más embriagaba era un sonido inconfundible en los cambios de marcha y la aceleración posterior.  Era un verdadero regalo para el oido…

Un amigo tenía sin embargo una potente y enorme moto americana. La famosisima «Indian» .  Rutilantes colores y flecos de cuero branco en los extremos del manillar y detrás  del sillin. Cuando ese amigo venía a vernos  aglutinaba en su avispero (la moto) la admiración de todo el grupo. Ese amigo era algo más mayor que nosotros y sus relatos nos tenían literalmente colgados a sus labios… Terminada la visita arrancaba su moto con el pedal, aceleraba varias veces, creo que para engatuzarnos más aún, y tras una espectacular y veloz salida  donde destacaban los dos tubos de escape, y un cuero negro interrumpido por la danza quimérica de los flecos blancos  del manillar y del asiento, nos dejaba, ante esa visión apocalíptica, a cual más soñador y pensativo…

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