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Solución a la somnifera Investidura española.

No caeré en el pecado de Pedro Sanchez de decir que algunos de los máximos responsables de los partidos son unos «sinverguenzas» ya que, para mi, un sinverguenza es el que mata, roba, son chorizos de mala calaña, gente despreciable para terminar pronto. Solo me limitaré en tratar a la mayoría de los políticos de gente sin verguenza, que aparentemente quiere decir lo mismo, pero que en realidad no lo es.

¿ Han comprendido esas pretendidas Eminencias Grises, lo que de verdad, pedían los ciudadanos ? ya que sus respuestas, visto lo visto, es un real corte de manga a todos los curritos que van a votar una y otra vez a la más pura y genuina incompetencia de los 350 diputados del hemiciclo…

Por mi parte quiero  afirmar que no pienso ir a votar por tercera vez a unos señores que se pasan la voluntad de unos cuantos millones de españoles por el forro. ya que si se pide al pueblo que vote, el pueblo pide en contrapartida que ellos cumplan y que lleguen a los acuerdos pertinentes sin más descalabros rompe-techos. Y, si es el día de Nochebuena, que vaya a votar, él, su padre y su madre…y, que no olviden que el pueblo, los ciudadanos, son los que pagan sus salarios, que a todas luces no se merecen ya que ellos, tampoco cumplen con sus obligaciones.

Estos señores solo saben tirarse los trastos a la cabeza, crear barreras, tener pretensiones a cual más disparatada y absurda con una elocuecia que a veces roza lo ridículo por no decir  «imbécil» por resultarme una palabra insultante y malsonante, crear  un clima de tensión e incertidumbre sin dejar de darle vuelta al trompo para marear la perdiz. ¿ Son realmente competentes estos señores, y sufucientes señoritas, para representar al pueblo y la política de nuestra Nación ?, o hablamos de «INSUPERABLE» guerra fria entre dos mundos.? donde los 47 millones de españoles son los borregos saltarines de los sueños más profundos ?

Sé que el viernes, mañana, la cosa seguirá igual , que dentro de dos meses seguiremos igual y que si hay terceras elecciones, incluso cuartas, nadie se bajará del burro (no hablaré de caballos, pues los jinetes serían caballeros, y…no es el caso), el burro queda perfecto. Si todos fueran Rivera, o su partido, ya tendríamos investidura; pero no abundan las personas de buena fé en nuestra actual sociedad.

Me voy a permitir dar una sugerencia que puede dar una solución definitiva al problema, sin que nadie se sienta culpable o involucrado. Ya tenemos el ejemplo de la Sra. Villalobos cuando la crisis del aborto, y como el sentó a su partido…

La propuesta es simple:

1ª) Si tomamos el pleno de 350 diputados, la mayoría para gobernar sería de 176 diputados o votos.

2ª) Si un candidato obtiene  una cifra superior al 95% de los votos (como por ejemplo el caso que nos ocupa en la actualidad = los 170 votos de Rajoy con sus «socios») eso representa prácticamente un pleno, una mayoría, te guste o no te guste.(dejando aparte los 134 o 137 votos populares que no merecían, ni tan siquiera, los saltitos desde la tribuna)

3ª) Proceder seguidamente a unas nuevas elecciones, dentro ya del hemiciclo PERO SECRETAS poniendo cada uno de los 350 votantes su papeleta dentro de una urna de cristal en el mismo hemiciclo y en ese momento. Si, por imperativa necesidad faltara algún diputado: enfermedad o darle el pecho al retoño, ese voto sería nulo a todos los efectos, o se podría considerar como abstención.

La proporción aritmética sería (en caso de decimales), como en los bancos: Hasta el 50% la cifra inferior y del 50% hacia arriba, la cifra superior. Puntualizo esta pequeñez porque ninguna cifra impar es divisible por 2.

4ª) Esta propuesta no es ningún disparate y se ajusta al voto del ciudadano ya que su voto tambien es secreto de pleno derecho, y de hecho, él, el ciudadano, tambien decide. Pienso que así, algunos votantes «controlados a cal y canto por sus  propios partidos» podrán opinar individualmente por convencimientos propios, sin presiones por parte de terceros – Estoy seguro que los resultados cambiarían bastante… Porque, entre otras cosas la soberbia de los unos y de los otros, no siempre ha de ser el mismo ideario de 50, 60 o 70 diputados.

Sé que los intelectuales en la materia, si es que intelectuales hay, me diran que eso es imposible, que para eso habría que modificar tal o tal decreto, la Constitución, etc. que no tiene ninguna lógica pero me remito a lo que me dijo un día un catédratico de Latin en Huelva, D. Valentin, una eminencia en esos quehaceres «…si una palabra no existe, hay que inventarla…» – Señores, esten a la altura de las circunstancias, y si medidas o artículos caducos no sirven para desbloquear situaciones insalvables como las que tenemos en la actualidad para una cosa tan seria con una investidura, inventen adecuadamente, que para eso sois 350 superdotados (sic).

Estoy seguro que todos los partidos se apuntan a la idea. Piensenlo, ese sistema es, a buen seguro, inapelable, rápido y resolutivo, si es que, de verdad, nadie quiere ir a terceras elecciones.

En cuanto a mi personalmente, que solo soy un diminuto número en estas lides, me apunto a la canción de Georges Brassens  «La mauvaise réputacion» y con eso  cumplo sobradamente…

 

 

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