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Segundo intento de la Investidura de Rajoy

No pensaba escribir nada pero ante lo irremediable, la tentación es demasiado grande.

No recuerdo con  que edad de mi época estudiantil  escuché hablar de los Cafres ni quiero leer una pagina del Quijote, tan de moda en la actualidad, en Internet, para confirmar esa identidad, pero tengo la certeza que en el pleno del Congreso de los Diputados entre las 350 «señorías» (también me pregunto si señorías es con mayuscula o minuscula, aunque para mi, la minúcula va de perla), habían muchos Cafres.

Y lo peor del caso, no es lo que yo piense, ya que el pensamiento humano es un vagabundo, es que ese estado de ánimo no solo me invade a mí, sino tambien a muchos de esos 350 diputados que piensan que el Cafre, es el otro. Ya lo decía Alberto Cortés en su canción «…Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo…»

Si me permito este artículo es porque esto, ya suena a farsa: algunos, solo saben levantar la voz, dar consejos, otros farfullan, otros, son tan sutiles que nadie se entera de lo que dicen y hay que pasarles un peine por la lengua para que el mensaje sea claro e inteligible. Otros son más prudentes: Preguntan, questionan, entre vaso de agua y vaso de agua. Que duda queda que eso da aplomo, certeza, seriedad, se mete en la piel de los grandes pensadores, los grandes filósofos.., y todo el poblacho queda literalmente colgado a sus labios… Y para terminar, otros, o no han rematado el sopor de la siesta o han tomado algún antidepresivo y, lo quieras o no, el pequeño discurso queda tan somnoliento como mermado..Pero quedan otros que se meten en la piel de Hamilton; levantan el puño en signo de victoria: han ganado las 24 horas de le Mans….

En cuanto al mini-discurso del Sr. Tardà, me recordó lo que comentó el Conde de Mirabeau en épocas de la Revolución Francesa, y ya que de idiomas hablamos lealo en francés y traduzca: » Allez dire au Roi, que nous sommes ici par la volonté du peuple et nous n´en sortirons que par la force des baïonnettes » y pienso que tambien conocen la contestación del Rey… leanla y, tomen nota.

Señores, vaya espectáculo triste, pobre y deplorable que dan una y otra vez, pero bueno, es normal: somos latinos (la película «Ay, Carmela» retrata fielmente al latino) y nos sobran argumentos y motivos para hablar para no decir nada o perfilar grandes pinceladas de sandeces; pero, si no ponemos remedio, se aproxima el día del lanzamiento de la zapatilla…y con un poco de suerte, después del lanzamiento del martillo y la jabalina, el lanzamiento de zapatilla podría entrar, de pleno derecho, en las Olimpiadas. Acaso no existen ya concursos de lanzamientos de huesos de aceitunas , por supuesto, con la boca ? Por qué no de zapatilla ?

 

 

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