La otra Caja de Pandora.

La verdad es  que siempre he ignorado lo que contenía esa famosa Caja de Pandora, pero en la mía, sí me puedo jactar de saber lo que contiene.

Haré una pequeña exposición tratando de ser breve para justificar, si es que justificación tiene,  y para que cada uno opine que… las cosas son como son y, lo quieras o no: “…son como son…”

Mi Caja de Pandora es mi cama de matrimonio. Cama normalita de 1 metro 35 de ancho por unos dos metros de largo.

Un día decidimos mi mujer y yo que el teléfono en una mesilla de noche era un incordio, porque si esta en tu lado y llaman a tu pareja, te comes literalmente el cable flexo del teléfono. Solución: muy simple, el teléfono entre los dos a la altura de la almohada.

Lo malo es que en todos los matrimonios uno siempre cree que esta en el desierto del Sinai y el otro en siberia. Entonces el mando del aire acondicionado tiene que estar, obligatoriamente entre los dos tambien. A veces esos calores, son esporádicos: luego no es necesario gastar electricidad ya que te duermes y el contador va que se las pela. A veces un tradicional abanico, hace tambien una incursión entre los dos.

Para que los dos podamos disfrutar de la gran TV de 1 metro 20 por 70 de ancho que me ha dejado mi hijo y que tenemos a  menos de dos metros de la cama, el mando no puede estar en cualquier sitio, tiene que estar  impepinablemente entre los dos…

Se me iba olvidando, mi esposa padece de fuertes dolores de espalda e independientemente de los tradicionales parches de morfina, medicinas etc. el médico del dolor aconseja que se ponga calor seco. Una mantita del tamaño de una toalla de mano esta casi siempre en el mismo lado, pero si el enchufe ladrón de ese sitio está saturado, hay que enchufarlo en el otro lado y el cable, de paseo entre los dos polos.

El tablet hace tambien parte de ese baratillo al 50% entre los dos porque mi hijo que esta en Australia, con la diferencia de horario de 8 o nueve hora te puede llamar a cualquier hora de la noche.

Hasta ahí, no pasa nada la cosa es casi normal, pero como dormimos a dos alturas, a nivel de almohadas. Uno por dolor en las cervicales y hernia de hiato el otro por los dolores de espalda, la cosa se complica un poco.

Luego está claro, lo que pasa en todos los matrimonios: Uno se tapa hasta la nariz y el otro, el caluroso, duerme encima de las mantas – cuando se quiere tapar a primeras horas de la madrugada, ya muerto de frio, lo intenta pero no puede porque el gato que tenemos duerme entre los dos y, el tapado esta medio destapado por el peso del gato y el destapado se queda como el gallo de Morón, luchando por coger un trocito de edredón.

Eso tambien tiene una solución: cuando el gato va a comer, o está harto de pasar frio, se acuesta encima de tu pecho/vientre; es el momento clave para el otro conyugue de taparse, el otro conyugue tendrá que esperar que el Chiche cambie de tercio…

Todo eso medio puede pasar tambien pero cuando uno de los mandos se pasea entre la sabana y la manta a distintos niveles y cuando alargas el brazo para coger el mando del aire te sale el mando de la Tele, el abanico o el mando de la mantita y, a la una o las dos de la mañana…te da una alegria… que queda minimizada cuando toca el teléfono , en plena nariz a las dos y pico de la madrugada. Si el último en acostarse deja el mando en el salón al apagar el  aire del salón entonces, ya sabes lo que te espera: aguantar calor o frio.

El otro día me desperté con un dolor en la cadera. Medio dormido pensé: eso es una arruga de la sabana que se me está clavando en la cadera. Ligero movimiento tratando de eliminar la arruga. El doler seguía, toque con la mano y: Sorpresa !!! la piruleta de morfina de mi mujer tambien buscaba un lugar en el sol…

Tambien se me iba olvidando que durmiendo en alturas, por las almohadas, el cuerpo se va deslizando poco a poco, y llega un momento, cuando mis pies salen por la parte baja de la cama, que soy un Tachenko  cualquiera (jugador ruso gigante de baloncesto)  o Pau Gasol y el metro 1,70, al que no llego, dista mucho de esos dos gigantes.

Cuando crees que has terminado tu cuento, pasas una nueva noche y sospecha que te quedan cosas que decir…

Por mi dolor de cervicales, hace cuatro o cinco año me compré una especie de almohadilla estrecha de unos 50 cm. llena de semillas. Te acostumbras y encima de las dos almohadas pones esa almohadilla. Por las vueltas que das en la cama a lo largo  de toda la noche, las semillas van de un lado para otro, forman peso, y el todo se desliza hacia abajo.

Te despierta un auténtico y duro caparazón de tortuga: Son las semillas en bloque que se han colocado debajo de tu hombro. Coges la famosa almohadilla y la tira entre los dos, un poco más abajo que los teléfonos, mandos, abanicos etc., pero si no calcula bien la distancia, te puedes llevar un arañazo ya que has invadido un territorio comanche.

Y creo que esta vez si termino aquí. Hace un mes aproximadamente me caí y me lastime muchisimo un tobillo. Inflamación, mucho dolor, heridas y se me puso el tobillo como una bota. Las noches, y los días tambien, eran insorportables pero la noche tenía un agravante: EL GATO. Un gato es un felino que salta de cualquier sitio a cualquier sitio y, como todo el mundo sabe, cuando te duele una parte del cuerpo, todos los golpes van a parar a ese sitio. El pié era el violin de Ingres del gato, y todos los saltos iban a parar al mismo lado.

A mi mujer se le enciende la bombilla y me comenta que lo conveniente sería tener un especie de tunel duro, como en los hospitales pero que claro mi casa no es un hospital. Pero al rato viene con un transportin para gato, lo coloca debajo de la sábana y edredón y me dice: El pié malo lo metes ahí dentro y ya no tienes que temer que el  “Chiche” te salte encima.

La idea me parecio sublime pero a los tres o cuatro días me di cuenta que meter los dos pies  en el improvisado túnel era una gaita y meter uno solo era otra gaita porque a la hora de darte la vuelta en la cama, quién es el guapo que gira la caja; y tirarte ocho horas boca arriba; la verdad pesa, pero claro un salto del ” Chiche ” desde lo alto de la coqueta o del armarió pesa bastante más…

Poco a poco me voy dando cuenta por qué por la mañana de un tiempo acá, no puedo tirar del cuerpo, y por eso me rio cuando oigo alguien decir: “…las noches son para descansar…”

Sí !!!, decididamente y bien pensado, mi cama es la otra Caja de Pandora, pero sigo sin saber cual  de las dos es la mas genuina…

 

Un pensamiento en “La otra Caja de Pandora.

  1. Jajaja, gran artículo! Me he visto en situación…

    Has considerado la idea de no dormir? O poner 30 nuevos puntos de luz en la pared? Creo que estás tardando en poner dos camas de 90… :D

    Enhorabuena por el post!

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